lunes, 26 de agosto de 2013

Nº23 Ascensión

El submarino sube tomándose su tiempo, un segundo más en ese infierno acuático y me hubiera arrancado la piel. He tenido ocasión de poder entrevistarme con un médico de la prisión que tuvo la deferencia de explicarme el largo proceso de adaptación al que los presos se someten a partir de su llegada. Síntomas como desvaríos, hemorragias, pérdida de la noción del tiempo, pérdida del apetito y el sueño eran solo la cabecera de la larga lista que me dio el doctor. Al final la conclusión era que solo sobrevivían los que eran capaces de asumir que no estaban en ninguna parte. La situación era tal que se había pillado a varios presos traficando con vitamina C, de locos... Pero él... Él solo llevaba unos días y estaba sereno, estaba fuerte y no diría un gran disparate si dijese que no estaba lejos de ser feliz. Todavía no sé en qué punto terminaba la fuerza y en cuál empezaba la locura del señor Dubois.

Me quedo mirando a Blunt, sentado a mi lado, tan avispado como siempre, seguro que tiene mil cosas que decir, una auténtica cadena de ocurrencias que soltarme, pero está callado y no le culpo, hace menos de un año yo era un policía temido igualmente por compañeros y criminales. Ahora parezco el compañero novato de un sargento que era un crío cuando yo ya tenía su rango. Quizás sepa que a veces necesito mi tiempo de meditación para asimilarlo y hacer cábalas que puedan cambiar la situación. Nunca antes se había atrapado a dos pandillas prácticamente al completo y que "el forzudo" estuviera en una de ellas nos reporta tanto Joseph como a mi más prestigio. Sin embargo aún me siento como si no me hubieran sacado la bala de mi primer día en esta ciudad.

En cuanto a las pandillas fue fácil, si intentan funcionar como cofradías de criminales deberían aprender a ser selectivos en cuanto a los rumores que corren. Simplemente llegó el soplo a la comisaría y el resto fue solo tirar de galones y organizar el operativo.

De repente Blunt decide caer en la cuenta de que le estoy observando y me dedica una sonrisa en la que aún dejaba ver ciertos rasgos infantiles.

-¿No te habrás dejado nada, verdad?-

Pero mi cabeza vuelve a esa sala de interrogatorios. Carl Dubois había torturado a suficiente gente como para poder hundir a más de algún pez gordo, pero lo único que ha conseguido hoy es que me sienta frustrado con lo mucho que he estado ahí y lo poco que he sido capaz de sacarle. Los interrogatorios ha este nivel no son una práctica apta para estómagos sensibles, y menos una vez que las cámaras y las grabadoras se apagan.

Dos horas, dos horas de preguntas, puñetazos, cigarrillos en lugares poco vistosos y más preguntas. Pero él aguantó todo lo que le eché casi sin cambiar el gesto amable con el que me recibió. Lo aguantó todo.

Al final, justo antes de que me fuera se limitó a repetirme el apellido que ya conozco, "Thomsen", seguido de un "sigue al alcalde" que me frustró aún más.

Cuando salimos a la superficie el día continúa despejado, veo un gran pájaro negro volando por encima de nuestras cabezas, si quiero sacarme la bala de una vez por todas tengo que continuar la ascensión, así que tendremos que seguir al alcalde.

jueves, 15 de agosto de 2013

Nº22 La historia se repite

Dejad que os cuente una historia, tal vez así logréis comprender como desde las grandes familias que gobiernan esta ciudad hasta el mas insignificante matón con pretensiones de gangster juegan al mismo juego.

Aunque tal vez en distintas ligas.

Erase una vez, en la antigua Roma, las bandas callejeras controlaban con no pocas dosis de violencia y extorsión gran parte de la capital. Estas organizaciones estaban formadas por la escoria de la ciudad. Ladrones, prostitutas y chantajistas, todos ellos gente que sin escrúpulos ni educación, apenas se distinguían de los animales. Pero no penséis que actuaban al margen de toda ley, nada mas lejos de la realidad. Todas y cada una de estas bandas organizadas actuaban en representación de las distintas familias gobernantes que veían en ellos un instrumento sumamente útil para imponer sus criterios, conseguían con sangre lo que no podían conseguir con labia. Por supuesto no lo hacían de forma oficial, ninguna reputación, ni siquiera la del gran emperador se puede permitir una acusación de extorsión y agresión a la libre y serenísima república de Roma. Esa era precisamente la razón por la que utilizaban esos medios.
 
Una de las mas oscuras historias cuenta que dos políticos rivales tenían una gran representación en las calles de Roma, pues los dos lideraban su propia banda con total impunidad. Tal fue la rivalidad que alcanzaron estos dos contendientes que cierto día, las dos facciones al mando de sus respectivos lideres se encontraron de forma fortuita en las calles de la Metrópolis.

Se desencadenó una brutal masacre en la que no faltaron puñales, varas de hierro y toda clase de armas caseras. Dicha batalla se saldó con la muerte de uno de los lideres y con el exilio del otro. La cuidad entera entro en el caos por la lucha interna de las dos bandas que sacudió los cimientos del mismo imperio.

Esta es la historia de como el poder oficial y el de la calle han sido manejados por las mismas manos durante siglos, e incluso en el pujante siglo XXI la condición humana no ha cambiado ni un ápice pese a las apariencias de civilización.

Mi nombre es Alarik Thomsen, heredero de una de las mayores fortunas del mundo y me dispongo a repetir la historia, pero sin los errores del pasado. Eliminaré a mi padre y después haré lo mismo con todas y cada una de las familias de esta ciudad. Un nuevo orden se alzará con la promesa de pasados siglos de poder y control.

Mientras hablo mi poder aumenta por toda la ciudad. los Milites, mi instrumento de poder en las calles, se extiende como la pólvora desde los oscuros callejones hasta las mismas oficinas centrales de la familia, el golpe final es inminente.

viernes, 9 de agosto de 2013

Nº21 Papá, ¿a dónde van los malos?

Recuerdo cuando era un crío y jugaba con mis amigos a policías y ladrones por el barrio. Recuerdo que yo siempre insistía en ser el policía y recuerdo también las ganas que tenía de ser mayor para poder arrestar a los malvados e impartir justicia por el mundo, y todo esto a raíz de la pregunta que le hice a mi padre un día que me llevó al cine:

-Papá, ¿a dónde van los malos?

No se qué tipo de curiosidad latiría en mi interior para hacerle esa pregunta, tal vez proviniese de la película que acabábamos de ver, un film de acción en el que el villano terminaba en un coche patrulla. Mi padre era un hombre de grandes palabras, incluso para dar lecciones a un niño pequeño. Se preparó la voz con una tos velada y arrancó:

-Verás hijo, hay lugares donde se reunen todos los malos de un lugar determinado y son vigilados hasta que cumplen su castigo. Hay muchos lugares como ese alrededor del mundo.

-¿Y cómo se llaman esos sitios?

-Cárceles, si eres bueno nunca tendrás que ir a una.

En ese instante decidí dedicar mi vida a llevar a los asesinos, los corruptos y en definitiva, cualquier malvado a su redil. Pero no se si he debido ser muy bueno porque ahora estoy de camino a una prisión, aunque por fortuna solo voy de visita.

-A tu edad habrás visto unas cuantas cárceles, ¿verdad Byrne?- con el paso de los días me he ido acomodando a la irrespetuosa actitud de Blunt, incluso he llegado a encontrarle carismático a su extraña manera.

-He visto unas cuantas si- la verdad es que nunca he sido un especialista en cárceles, siempre he sido más de limpiar la calle e investigar papeleo. Tal vez me dejo ver en algún que otro interrogatorio, pero este tipo de trato no es mi rol- aunque creo que tú no has visto tantas como yo.

-¿Qué más da el número de cárceles que haya visto si tú nunca has visto una como esta?- Joe me regala una de sus sonrisitas pícaras mientras aminora la velocidad del coche hasta detenerlo en el embarcadero de la isla central- ¿Alguna vez has ido a una cárcel en submarino?

El centro penitenciario de Baff City, una maravilla de la ingeniería moderna, construida bajo el mar, entre la colosal infraestructura que soporta el peso de las islas artificiales de la ciudad; es un durísimo centro para cualquiera que tiene la mala suerte de ir allí. La aclimatación a las condiciones submarinas puede llegar a ser un infierno y no son pocos los presos que han caído entre sus paredes, ahorrando al Estado unas cuantas penas de muerte. La disposición de la cárcel agrupa a los criminales con delitos menores o de peligrosidad reducida en los niveles más cercanos a la superficie, mientras que los más peligrosos se pudren lo más hondo posible. Como los pabellones están incomunicados los unos de los otros y para moverse entre ellos hacen falta vehículos auxiliares, un motín a gran escala es inviable, por no hablar de las bajas probabilidades que tiene lo que baja allí encadenado de volver a subir, más que una cárcel parece una exposición de darwinismo.

Hace unas noches pillamos a dos pandillas de matones de barrio, bandas formadas por vecinos para defender sus modos de vida, por muy indefendibles que puedan llegar a ser. El caso es que algunos de ellos tenían antecedentes y de los extraños, porque habían estado involucrados en asuntos de envergadura muchísimo mayor y encontrar eso en estos "pandilleros de guante blanco" es como encontrar una aguja en un pajar. Ni que decir tiene que unos renegados del crimen organizado no tenían mucho que hacer una vez cazados y no han tardado más de unos días en empapelarlos.

En concreto venimos visitar a uno que obligó a hacer varios disparos, Carl Dubois, más conocido como "el forzudo", un sicario francés de cuerpo ancho que era conocido por sus interrogatorios, en los que desmembraba a sus víctimas solo con su fuerza. Estuvo unos meses trabajando con la mafia, y Joe cree que puede estar vinculado a los irlandeses, pero los abandonó para dedicarse a la construcción, lo cual hace pensar que las familias están mandando infiltrados para atraer a las pandillas a sus respectivos bandos, no es lo único que he venido a averiguar.

Cada pabellón tiene su propia sala para los interrogatorios, y el señor Dubois se encuentra en el pabellón de máxima seguridad, así que tenemos que descender a las profundidades. Una vez allí, comienzo a notar la presión y el ambiente de aislamiento reinante. No me imagino más de unas horas aquí, así que pienso acabar con esto cuanto antes.

El prisionero nos está esperando, me sorprende las pintas que lleva, una camiseta de tirantes con el mono vuelto para ir enseñando músculo y tatuajes. Aún lleva la venda de las heridas que le hicieron la otra noche. Ya que estamos donde estamos prefiero no hacer caso al protocolo y empezar ya. Entro en la sala solo, es una estancia pequeña y pulcra de paredes metálicas con una mesa en mitad y un par de sillas, el prisionero está apoyado sobre los codos, su gesto es despreocupado, como si estuviera pensando en otra cosa. No parece rebasar el metro noventa, pero el volumen de sus músculos es apabullante. Tiene una cara muy marcada, con mandíbulas anchas, y nariz ganchuda coronada por dos cálidos ojos marrones y un pelo castaño cobrizo que tiene pinta de haber sido rapado.

-Bounjour, monseiur Dubois. ¿Qué tal se encuentra?

-Très bien agente, tengo cama y tres comidas fijas al día, estoy mejor que antes, ¡incluso me han curado la herida! ¿Qué más se puede pedir?-su tono es agradable e incluso amistoso, está claro que este no es el típico matón musculoso, me temo hay un cerebro en esa cabeza, decido ser directo. Apago la grabadora.

-¿Qué ocurre? ¿No le proporcionaban eso en el pisito de soltero de los Thomsen?

jueves, 1 de agosto de 2013

Nº20 Revelaciones

No son imágenes bonitas, pero necesito sacar toda la información que pueda acerca de ese tipo. Reproduzco el archivo una y otra vez esperando ver esos detalles invisibles a primera vista, se puede averiguar mucho de un hombre por como anda, por sus gestos o por la expresión de su cara. Acabo memorizando el timbre monótono de su voz, su rostro inexpresivo, sus movimientos lentos pero firmes. Quizá penséis que lo más aterrador es como le mata casi sin inmutarse o como le deja tendido en el suelo como si no fuera mas que un bolsa de basura, pero os equivocaríais, lo mas aterrador es la fría determinación en sus ojos desde el principio, se podría decir que sabia lo que iba a pasar de antemano.

Afueras de isla Thomsen, alrededor del mediodía.

Mientras me dirijo a isla Oliveira analizo la situación notando la tranquilizadora presión de las dos pistolas que llevo ocultas tras la gabardina. Con todo este asunto de la inestabilidad de las islas estaré en un aprieto si no termino rápido con ese tipo que intenta matarme. No puedo trabajar en los asuntos delicados de la Serpiente si anda detrás de mi un malnacido sediento de sangre, de cualquier modo mi situación no es apurada todavía. Mi plan de atraerlo hacia mi no funcionará tan deprisa como me gustaría así que tengo que adelantarme a sus movimientos y para eso necesitaré mas información, nada que una llamada al departamento de policía no pueda arreglar.

Dejo el coche en un parking cercano a la Avenida Principal, por el día, centro de transito con numerosos negocios y actividad comercial, por la noche, el mayor prostíbulo al aire libre de las siete islas.

Mientras recorro la avenida una cabina telefónica suena cerca mía, como de costumbre.

-Callejón de la Principal con Barón de Rio Branco- me dice mi interlocutor y cuelga al instante, noto una ligera presión, como cuando alguien te mira fijamente, no le doy importancia.

Cuando llego al lugar indicado encuentro a un mendigo intentando entrar en calor con una hoguera improvisada, cuando el me ve extiende algo hacia mi, lo cojo y me voy rápidamente porque la sensación de incomodidad va a mas.

Llego al coche y ojeo brevemente el archivo. Americano con apellido griego Frank Gianakopoulos, eso si que es una sorpresa. Detenido varias veces por agresión con arma blanca pero nada grave, conducción bajo los efectos del alcohol, todas las acusaciones y multas anuladas, este tipo debe de tener algún amigo en el departamento o un abogado de dos mil pavos la hora. Sigo leyendo y de repente doy con el motivo de esa vendetta personal: una mujer.

jueves, 18 de julio de 2013

Nº 19 Hoy por ti... (2º parte)

-Explícate- le digo sin rodeos.

-Has debido de enfadar mucho a alguien. Fue hace dos días como te he dicho, un tipo se presentó aquí con una pistola en la mano y muy poca paciencia, preguntando sobre un encargo, una modificación de un 44. ¿Te suena de algo?

-Mi encargo- Digo en voz baja, casi para mi mismo-¿Por qué me cuentas esto?

-Porque nadie jode a la serpiente, vas a cargarte a esa rata que anda husmeando por ahí y porque ahora trabajas para mi, van a pasar cosas en esta ciudad y tu me serás de gran utilidad- Si he llegado hasta aquí es precisamente por no comprometerme con ninguna facción, pero si rechazo esto soy un cadáver andante, así que no tengo otra alternativa.

-Me tomaré tu silencio como una aceptación, mis hombres te darán una dirección, es tu nuevo apartamento, dejarás de recibir encargos de las familias y desaparecerás del radar durante un tiempo, me reuniré contigo en breve.

Piso franco de la serpiente en isla Thomsen, una semana después alrededor de la medianoche.

Me encuentro con mi nuevo jefe por primera vez desde aquel día en el local. Entra en el piso algo agitado.

-El equilibrio de poder en las islas se ha roto- me dice nervioso, no se si es bueno o malo para el- el hijo insurrecto de Patrick Thomsen ha segado a la cúpula de directivos de su familia y tiene el control practico de las afueras, los chinos han empezado a presionar en la propia isla Thomsen, la bolsa parece una puta montaña rusa y las demás familias se vigilan unas a otras preparándose para lo peor.

-Creía que las siete familias eran empresas y no mafias ¿Habrá guerra entonces?

-Todavía es pronto para saberlo pero lo que esta claro es que se avecinan cambios y que estas familias tienen dos caras, la que ensañan durante el día y la que muestran al caer la noche- La serpiente me da instrucciones de estar atento a la calle y de estar alerta y preparado por lo que pueda pasar aunque no se muy bien como si no tengo ni la mas remota idea de que es. Hace ademán de irse del apartamento pero antes me dice- Por cierto tengo algo para ti- alargando la mano para entregarme uno de esos dispositivos de vídeo holográficos, cuando abro el archivo que contiene veo la grabación de la cámara de seguridad del taller clandestino.

Al parecer el tipo al que busco vino al local y amenazó a punta de pistola al pobre idiota del taller, sin embargo le aplastó la cabeza con sus propias manos cuando se resistió, después de confesar terminó de romperle la cabeza y lo dejó tendido en el suelo como si fuera un saco de arena. La grabación de la cámara oculta es esclarecedora y aunque todavía no se quien coño es, se que se mueve por venganza ciega, además se como es y no me hará falta buscarle, solo dirigirle a donde yo quiera y el vendrá a mi...

viernes, 12 de julio de 2013

Nº18 Pandilleros de guante blanco

En alguna obra de Baff City, hora desconocida.

El ambiente comienza a cargarse, se escuchan gritos y conatos de órdenes entremezclados con el pavoneo de los miembros de los dos pequeños ejércitos que han elegido una obra, cuyo avance se encuentra estancado, para disputarse su batalla particular.

Los hay de todas las nacionalidades, no luchan por nada en concreto, es instinto de supervivencia, no son soldados, tampoco animales, solo hombres y mujeres sin nada que perder. Su armamento es rudimentario, herramientas que han conseguido sacar de sus fábricas, talleres y obras: martillos, palancas, palas, puntales e incluso algún que otro cuchillo.

En la ciudad la gente que no forma parte de la mafia o los verdaderos criminales ha aprendido a desenvolverse por bandas, organizaciones casi familiares temerosas del verdadero gobierno de sus respectivas islas: las familias. Cuando hay amenaza por parte de otros hacia sus puestos de trabajo o hacia el escueto bienestar que son capaces de rascar, las bandas se organizan y de una forma más o menos directa, protegen lo que es suyo, el barullo y la frecuencia es tal que hay demasiados rastros para seguir y las investigaciones se colapsan: pandilleros de guante blanco los llaman algunos. Los que sobreviven al juego de las calles y tienen ambición suficiente, prueban suerte en ligas mayores.

En esta ocasión, un grupo de desplazados se ha topado con unos anfitriones que no están dispuestos a dar ni un trozo de lo que consideran es "su" territorio. El semiconstruido edificio está rebosante de andamios, forjados y lugares donde encontrar más de una sorpresa.

Los dos bandos se detienen uno frente al otro. Las respiraciones se entrecortan, las miradas de odio se cruzan con otras de miedo o de ansiedad. El impasse parece desembocar en un momento de negociación entre las bandas, pero en lugar de eso un grito se alza sobre el silencio y desde ambos lados se carga, rompiendo la calma reinante e iniciando la obertura de los golpes.

El choque es caótico, más que una pelea, la escena parece como si dos animales salvajes se peleasen por un filete. Nadie en los dos bandos ha sido educado en la violencia, apenas son capaces de manejar sus rudimentarias armas para descargar un golpe efectivo. En medio de la turba comienzan a brotar las primeras gotas de sangre, seguidas del crujir de los primeros huesos rotos, quebrados eso si por golpes perdidos en medio del gentío.

La pelea comienza a prolongar, los más débiles han empezado a caer al suelo e intentan escabullirse para no ser aplastados. Conforme más minutos transcurren, más pesa el cansancio y más combatientes caen. Al final el tiempo mata la pelea, y los bandos comienzan a retirarse, sin un ganador claro, no será la última vez que se vean.

Conforme se disipan los ecos de la batalla llegan los gritos de las sirenas de policía, más raudos que de costumbre. Todos se afanan en abandonar el lugar, todo se mezcla, el edificio ofrece múltiples salidas, pero alguien les ha tendido una trampa, alguien ha llamado antes a la policía, o tal vez se había filtrado la noticia de la pelea. Los rezagados se mueven cargando con sus heridos, pero es imposible que alguien no quede atrás ya que el miedo a no sobrevivir a las vicisitudes de las calles de Baff City solo es comparable al de ingresar en las celdas de su prisión.

La policía no desaprovecha su ventaja. Apenas llegan unos cuantos a escapar antes de que el cerco se complete. Los que no lo consiguen adoptan aptitudes dispares, algunos deciden luchar y reciben el castigo de las balas, otros simplemente se rinden y suplican, pero la hora de la piedad ya pasó.

Los arrestos se suceden y comienzan a desfilar los pandilleros, la derrota es total y no ha distinguido de bando. En la oscuridad, entre tanto policía uniformado se distinguen dos hombres de paisano, uno más alto y mayor, de rostro desgastado por una vida de duras aventuras policías y de un pelo rojizo que ha comenzado a tornarse blanco. El otro, de altura escasa pero forma inigualable y semblante más enérgico, viste más desarreglado que su compañero y se permite mostrar su sonrisa que, en medio de la oscuridad de la calle, es como si alguien hubiera encendido una luz en mitad de una cueva.

lunes, 1 de julio de 2013

Nº 17 Hoy por ti... (1º parte)

Cuando supe que la serpiente quería verme se me pasaron un par de hipótesis por la cabeza, deseché que quisiera matarme porque ya estaría muerto de ser así, no, quiere ofrecerme algo o no se tomaría la molestia. Lo que me lleva a la siguiente cuestión ¿Que quiere de mi? Solo hay una respuesta posible y esta no responde al porqué de su empeño en verme personalmente.

Antes de nada dejadme que os explique quien es... si es que alguien lo sabe. De la serpiente solo se sabe que posee varios negocios tapadera de la ciudad, no trabaja para ninguna familia y a la vez mantiene contacto con todas, no toma partido pero saca una gran tajada en los asuntos delicados de la corporación Baff. 

09:17 a.m. Suburbios de isla Oliveira.

Decido levantarme de una vez y vestirme sin hacer mucho ruido, me pongo la gabardina y me dirijo a la puerta dedicando una ultima mirada al ángel con el pelo azabache que duerme todavía profundamente con la espalda al descubierto. Cruzar la puerta significa abandonar el paraíso para entregarse una vez mas al infierno.

Ya en la calle saco la tarjeta, miro la dirección escrita en ella y me dirijo a isla Fei donde se encuentra el local. Es una ferretería tapadera que esconde un taller de armas clandestino donde me han trucado mas de una vez la pistola de algún encargo. No parece el lugar mas ortodoxo para esto pero esta claro que no ha sido elegido al azar.

Cuando llego me sorprende no encontrar a nadie fuera para recibirme con el cacheo habitual, en vez de eso me encuentro con el letrero de "cerrado" pero al girar el pomo de la puerta del negocio me encuentro con que esta abierta. Todavía con sospechas entro sin hacer ruido y con las dos pistolas enfundadas pero preparadas debajo de la gabardina. Ni un alma en el negocio tapadera así que me dirijo a la parte posterior donde esconden el taller, allí encuentro a la serpiente con los ojos clavados en mi desde una silla y a dos matones calvos y corpulentos manchados de sangre.

-Ah, eres tu- Me dice la serpiente fingiendo sorpresa, obviamente sabia que estaba aquí- Pasa por favor, estas en tu casa- Al observar mas detenidamente veo en un rincón de la habitación dos cubas grandes de plástico con una mezcla de productos químicos y carne y huesos disueltos. El olor penetrante me paraliza por un momento. Claramente aquí se esta limpiando la escena de un asesinato -No te preocupes, esta todo arreglado- Me dice mientras manda a uno de los gorilas a cachearme con un gesto- Me imagino que te preguntarás por que estas aquí. Bien, aquí nuestro compañero solía trabajar en este taller- Me dice mientras señala las cubas- hasta hace dos días, cuando alguien vino a interrogarlo.

-¿A interrogarlo? ¿Sobre que?- Esto cada vez me huele peor y creo saber por qué.

-Sobre ti amigo mio.

martes, 25 de junio de 2013

Nº 16 La hoz

En algún embarcadero de Baff City, en torno a las 2:00 a.m.

El batir de las aspas de un helicóptero contamina el silencio de una noche por lo demás tranquila. Esta noche nadie trabaja e incluso se le ha dado un descanso a las cámaras. A excepción de esto, los embarcaderos de la ciudad carecen importancia para todos. En la oscuridad un espectro permanece de pie, e impávido entre las tinieblas aguarda el aterrizaje.

El vehículo no es pequeño en absoluto, es un modelo militar VTOL de transporte, uno de los orgullos del ejército estadounidense, y viene hasta arriba, pero sus ocupantes no se cuadran ante las barras y las estrellas, sino ante la hoz y el martillo o la estrella roja, y su saludo es un puño en alto. Y es precisamente un martillo lo que aparece en las compuertas de la aeronave, silenciosa en el aterrizaje por su sistema de funcionamiento hidrocinético.

Del helicóptero bajan trece hombres vestidos con ropa de seguratas y alguno que otro manchado de sangre. El espectro no se ha inmutado, ataviado con un largo abrigo con capucha, no se aprecia ningún rastro de humanidad en la sombra. Cuando llegan a su encuentro los trece del helicóptero todos alzan el puño, y ninguno muestra una mirada más altiva que el otro, solo hay disciplina en sus respectivos semblantes, son los hombres del martillo que hace apenas unas horas volaron por los aires el Vanguardia, matándo a los de seguridad e incriminándolos poniéndoles sus ropas de cocineros

Inalterable en su frialdad, el espectro comienza a liberarse de ese abrigo, deslizándolo con parsimonia  hasta dejarlo caer en el suelo y haciendo que las tinieblas se conviertan en una esbelta mujer, espigada y en forma, aún de negro con una ceñida camiseta de tirantes y un pantalón de corte militar, resalta su blanca piel y su pelo platino, que la harían adorable si no fuera por su mirada forjada por dos ojos azules y fríos como el acero de la espada japonesa que lleva colgada de la cintura. En el brazo derecho lleva un tatuaje que junto a su cortante semblante le dan nombre: "La hoz", aunque en otro tiempo era conocida con el ya desusado apodo de "la pequeña Emma Bellamy". El eco de esas palabras basta a cualquier hombre para que cese su lujuria y muestre su miedo.

A su espalda aparece otra figura, menos esbelta y más redondeada, de un hombre ya entrado en sus cuarenta y cuatro años, pero con la misma mirada de acero y capaz de hacer cuadrarse no solo a los trece aún intimidados, sino también al espectro de hielo que tiene a su lado. Vestido todavía con una mojada chaquetilla de cocinero, Albert Bellamy entona con voz profunda:

-Bien señores, buen trabajo en el barco. Veréis, en esta ciudad tenemos un importante filón que explotar, estamos en el paraíso de la decadencia y el materialismo, pero vamos a remediarlo poco a poco. Nuestro primer objetivo pasa por la isla de los brasileños; el magnate Oliveira se trajo consigo a algunas de las milicias más salvajes de las favelas para infiltrarlos como trabajadores y tenerlos listos en caso de revueltas, allí serán la ley cuando Oliveira quiera. El caso es que estas milicias tienen escondido un arsenal de primera y mueven unos cuantos millones con su tráfico y en cierto modo nos toca a nosotros golpear el nido de avispas, ya os daré instrucciones. Por lo pronto mañana apareceré en los medios jurando venganza por todo esto, aunque las sospechas por haber sido el único superviviente me tendrán ajetreado con la policía en lo que los millonetis de esta ciudad mueven sus hilos y me suplican que me meta en sus fogones. Hasta entonces estableceos, mi hija y yo os hemos preparado alojamiento...

-Padre no...- "La hoz" comienza a hablar para corregir a su padre, no le gusta que se muestre el parentesco, pero la mirada del chef la dejan compungida.

-Muy bien, caballeros: ¡pueblo, honor...

-REVOLUCIÓN!

Anteriormente...

¡Hola a todos! Después de unos cuantos días de obligado parón, volvemos a retomar el blog. Para empezar os dejamos este resumen de lo sucedido hasta ahora para los que hayan perdido el hilo. Recordad que si no habéis leído los capítulos anteriores debéis evitar esta publicación. Un saludo a todos.


Anteriormente en Baff City...

El teniente Byrne, recién salido del hospital, junto a su compañero Joseph Blunt comienza a seguir la pista del disparo que mandó al distinguido oficial al hospital, descubriendo en un piso franco vinculado con los Thomsen el arma con el que fue disparado.

Alarik Thomsen,  hijo del alcalde, se ha declarado en rebeldía y pretende hacerse con el poder de su padre. Convoca una reunión con algunos de los más influyentes consejeros de Patrick Thomsen, pero al ver la compostura de sus invitados, decide quitarlos de en medio. Paralelamente comienza a tensionarse las calles rusas y japonesas y se avecinan tiempos convulsos.

Adele Black empieza a sentirse asfixiada por la sospechosa simpatía del alcalde Patrick Thomsen, mientras en su interior comienza a despertarse un desaforado instinto de supervivencia. En la muestra de una avanzada operación de implantes biónicos comienza a descubrir la otra cara del león irlandés, además de la relación del receptor de los implantes con los ataques a los consejeros.

El famoso chef Albert Bellamy llega a Baff City tras su atentado en el Vanguardia, no hay supervivientes, sin embargo el cocinero no es objeto de ninguna sospecha y su organización comunista parece lista para desplegar sus planes en el "paraíso" del capitalismo...

viernes, 31 de mayo de 2013

Nº15 Avances Científicos (2º parte)

Quirófano principal del People's Hospital. 10:00

En la zona central del People's se encuentra el quirófano principal, una sala elíptica diseñada para mostrar al mundo los avances médicos de la Corporación. Un veterano de las fuerzas aéreas cuarentón está sentado en la mesa de operaciones. Según se le ha presentado, fue derribado en su helicóptero en las montañas afganas, en la colisión perdió el ojo y la mano derecha. Perdió gran parte de la sensibilidad en la cara y sufrió roturas musculares en ambas piernas. A su regreso fue condecorado con un Corazón Púrpura y relegado a un puesto de asesor.

En la zona alta de la sala está habilitado un pequeño palco, donde nos encontramos. Patrick se ha encargado de presentar el evento, yo como su fiel escudera estoy a su lado organizando a los invitados y dispuesta para cualquier necesidad del alcalde. Para la ocasión tenemos a una selección de los medios más prestigiosos y algunos de las mayores eminencias del panorama científico. Me hubiera gustado tener a papá aquí, ni siquiera quiso darme el motivo de su ausencia, pero en su lugar siempre tendré desconocidos.

Para la operación tenemos a un cirujano alemán, el doctor Marcel Lens, un tipo diminuto en altura, pero con una gordura preocupante, lo cual es bastante curioso en un cirujano. Hace media hora larga que la operación empezó y la incertidumbre crece con cada minuto. La intervención, según nos han contado consiste en aplicar un implante ocular que por primera vez equilibrará la visión del individuo sin necesidad de ser reemplazado, siendo mantenido a base de implantes periódicos de nanobots programados para restaurar batería y daños, en cada inyección se procede a la retirada de los anteriores, mediante un procedimiento similar y así sucesivamente. En el muñón se coloca un revestimiento que conecta con el tejido nervioso vivo en el brazo, sobre este se acopla una mano protésica que recibe el impulso recogido por el revestimiento y permitiendo al paciente recuperar el ochenta por ciento de la movilidad. La mano es desmontable y fácilmente cargable cuando se agote la batería. Finalmente en las piernas se colocaran implantes flexibles para que el paciente pueda caminar con mayor capacidad.

El proceso dura largas horas, pero es una operación poco sangrienta, el instrumental de la Corporación es vital para esto. Durante su desarrollo los invitados intercambian notas y palabras de admiración. Patrick sigue sonriente, y con cada palabra de los demás, amplia su sonrisa.

14 horas después.

La intervención hace media hora que terminó, los invitados han abandonado el hospital encantados y el objetivo de Thomsen está cumplido: la Corporación que construyó una megápolis en dos años vuelve a sacar músculo devolviendo a un héroe de guerra la vista y la movilidad. Pero aún no he terminado aquí, Patrick me ha citado en el quirófano, así que descansos aparte, hoy no voy a tener respiro.

Frente a la puerta del quirófano los pensamientos se agolpan en mi cabeza, contengo la respiración por miedo a que traten de salir por mi boca. Inspiro una vez más antes de empujar con suavidad la puerta. La sala está solitaria, pero en la mesa de operaciones continua, para mi sorpresa el cuerpo del héroe anónimo, que pasará a la historia por sus penas. Avanzo hasta él, su cabeza es un amasijo de vendas que deja entrever el objetivo de su implante, dormido en un rojo apagado, el resto de su cuerpo está tapado y el único movimiento que se ve es la suave subida y bajada de su abdomen al respirar.

La puerta se vuelve a abrir y aparece él, lleva su traje con la corbata deshecha y la chaqueta desabrochada, es como si hubiese salido de una fiesta. Tras más de catorce horas de actividad las muestras de su cansancio empiezan a aparecer en su rostro. El gigante irlandés comienza caminar hacia la mesa, solo hay tranquilidad en su semblante. Se detiene justo a mi espalda, noto su respiración en mi nuca a pesar de los casi veinte centímetros que separan nuestras dos cabezas. Tras unos segundos continua caminado, da la vuelta a la mesa y tras una mirada paternal hacia el paciente anestesiado, desvía sus ojos hacia mi y apenas soy capaz de sostenerle la mirada

-Adele, tu padre y yo hemos compartido muy buenos momentos juntos. Nos hemos visto desde que eras una niña, pero solo he podido conocerte en poco más de un mes. Solo deseo compartir momentos aún mejores de los que compartí con tu padre.

-Señ...Patrick, ¿qué me quieres decir con esto?

-Como te he dicho, ya eres una mujer, tienes una carrera por Yale y a estas alturas sabrás que lugares como este no se montan sin trapos sucios- un escalofrío recorre mi espalda, es el enésimo que este hombre me provoca- lo que quiero decir con esto es que no todo tu trabajo es manejar eventitos, hay otro lado pero conocerlo requiere confianza y compromiso. En resumen, quiero que des un paso más, un paso que cambiará tu vida, no puedes darlo de un único tirón, y me lo agradecerás en su momento. Así que, pequeña Adele... ¿Vas dar el paso?

Es de agradecer que me esté hablando como si tuviera elección.

-Si Patrick, estaré a la altura, pero no se si este es el mejor lugar para hablar de esto...

Me responde con una sonrisa de soberbia y continua hablando.

-¿Recuerdas el accidente de mis directivos? Bueno pues no se si te sorprenderá saber que fueron asesinatos y ataques directos y premeditados.

Parecía evidente por lo casual de los "accidentes" aún así no dejo de tensarme.

-¿Quién puede estar detrás de esto?- es escuchar mi voz y comprender lo estúpido de mi pregunta.

-Cada cosa a su tiempo, si buscas a un culpable directo, tan solo mira a la mesa.

Con incredulidad observo a ese amasijo de vendas que oculta a un héroe de guerra. Siento la mirada de Patrick clavada en mí, y contengo la respiración, porque si no lo hiciera vomitaría, y no solo pensamientos.

lunes, 27 de mayo de 2013

Nº14 Avances científicos (1º parte)

Diario de personal de Adele Black, secretaria del alcalde Patrick Thomsen. 14 de abril de 2022.

Ha pasado casi un mes desde que empecé a trabajar con el alcalde. Estoy destrozada, ya no solo porque sea un trabajo que ocupe casi todo el día, es... Ese tono de la gente: todo son números, artimañas y falsas sonrisas, es tan deshumanizante que a veces pierdo la capacidad de emocionarme, de tener sentimientos, tengo que ser correcta pase lo que pase. He dejado de ser Adele para convertirme en la señorita Black, excepto...

Excepto cuando estoy con él, Patrick, como quiere que le llame. Cuando estamos solos quiere construir una burbuja de informalidad, bien pequeña para que estemos lo más pegados posible, pero tan inestable como todas, basta con una reunión o un acto oficial para destruirla, pero él la vuelve a construir, cada vez más y más pequeña.

Hasta el momento solo he tenido ocasión de gestionar actos destinados a dar imagen de marca, es decir, a vender al alcalde al mundo, atender llamadas y estar allí donde se necesitaba que la cabeza del ayuntamiento hiciera acto de presencia, como digna licenciada en una de las mejores universidades del mundo. Las cosas que realmente mueven Baff City aún quedan fuera de mi alcance, pero no se me escapan los detalles: una contabilidad muy descuadrada, y la manera de actuar de Patrick, por mucho que quiera mostrarse como el "sonriente Pat", sigue siendo uno de los hombres más poderosos del mundo, y eso no se consigue a base de sonrisas. Cada día me viene el recuerdo de su mano pasando por mi rostro, parsimoniosamente, descendiendo por el cuello, con menos celeridad aún y pasando a mi hombro tras un roce con mi pelo. Cada día recuerdo ese "aún eres muy joven", catapultado con una voz profunda y un aliento mentolado, y siento miedo, no por él, siento miedo de lo que el tiempo pueda traer consigo, no se qué quiere Patrick de mi, no sé cuánto puede estrecharse esta burbuja.

Ayer llamé a mi padre, sigue muy de cerca la vida de Thomsen dado que es su médico personal, pero suele delegar en los avanzados servicios médicos de la ciudad para pasarse la vida recorriendo el mundo, dando conferencias y encargándose de otros pacientes; basta una llamada de Patrick para tenerlo aquí. No le conté mis miedos, mejor dicho, no le conté nada, tan solo me estuvo dando consejos aún más desmotivadores y recordándome lo mucho que le debía "al señor Thomsen" por haberme dado este empleo.

Sin embargo en los últimos días han pasado demasiadas cosas para centrarnos en las llamadas familiares. Hace tres días nos llegaron informaciones acerca de algunos de horribles accidentes que involucraban los principales jerarcas de la facción Thomsen, habían matado a tres de ellos y otros dos estaban debatiéndose entre la vida y la muerte. No tengo muchos más detalles, pero hasta el momento hay mucha entrada y salida de representantes de todos los rincones de la ciudad y se está procediendo a una política de opacidad respecto al asunto, por el bien de la credibilidad de la corporación. Así que estos días la imagen del "sonriente Pat" debe seguir vendiéndose, mañana sin ir más lejos toca presentar al mundo una nueva línea de productos de alta tecnología relacionada con los implantes biónicos.

Por un momento pienso en el día del hospital, pero esta vez no recuerdo lo que vino tras las entrevistas, pienso en el teniente Byrne, en esa cara que veía su juventud alejarse, llena de ojeras y aún más desmejorada por los medicamentos. Pienso en su cuerpo, y en todas las heridas que lo han curtido, y pienso que él llegó practicamente al mismo tiempo que yo a esta ciudad, pero hay una diferencia: no voy a permitir que un mafioso me postre en una cama de hospital.

Continuará

lunes, 20 de mayo de 2013

Nº13 Dies Irae

21:00 pm. Villa Thomsen en el barrio nueva Belfast, Distrito periferico del norte.

Las reuniones de directivos son inusuales y mas las clandestinas, hoy se reunen en torno a mi los hombres fuertes de la isla, los que sostienen en el poder a mi padre, el Sr Thomsen. Todos y cada uno de ellos saben lo que pretendo, a ninguno se le ocurriría decirlo en voz alta, por supuesto. Estirados, hipócritas y ancianos demasiado listos y demasiado corruptos como para dejarse engañar.

Entro en el vestíbulo y hecho un vistazo general. Todos los grandes nombres se encuentran aquí: Teddy McArdell, del distrito Eastwich;  Brandon Nelligan, de los distritos marginales del centro, con una tos cancerígena que ni las mas modernas tecnologías han conseguido curar e incluso Mallorie Young viuda de Peter Young que controla el distrito residencial de Redwood. Hasta cuarenta jefes mafiosos que se hacen llamar empresarios se aglutinan esperándome.

Por detrás se me acerca Cormac, mi viejo mentor y ahora mi socio en esta empresa.

-Todo esta preparado Alarik- Me dice y acto seguido se retira de nuevo escaleras arriba.

Mientras se entretienen con una copa en la mano y hablando entre ellos en voz baja me acerco al salón y me dirijo a ellos.

-Caballeros, si son tan amables de acompañarme a la sala de reuniones, por aqui porfavor-Todos me siguen aclarandose la garganta y conteniendo el nerviosismo, saben lo que se juegan. cuando todos estan en su sitio y cesan los susurros, desde el puesto presidencial y con meditada tranquilidad me dirijo a todos en general- Señores, gracias por atender a mi llamada, se que todos ustedes han hecho un gran esfuerzo para asistir a esta reunión por lo que les doy las gracias.- Con todos los ojos de la abitación mirándome fijamente doy por iniciada la reunión. -Veo que no ha faltado nadie, le agradezco que haya asistido en su estado señor Nelligan- algunos esbozan una sonrisa burlona al percatarse de la amenaza velada.

-No te preocupes hijo, este viejo todavía sabe torear a los jóvenes descerebrados con ansias de poder.- A sus setenta y cinco años la sutileza no va con el.

-Bien, comencemos- digo con una media sonrisa. A partir de este momento todo transcurre con relativa normalidad, extorsiones, amenazas, todo con bonitas palabras y lenguaje empresarial. Me dedico a allanar el terreno para dejar invalido de apoyos a mi padre pero soy consciente de que la mitad de estos hombres han estado toda vida sustentándole. No puedo ganar una guerra abierta sin apoyo interno pero de una forma u otra lo tendré, esta es una mera formalidad. De repente, en medio de una disputa sobre el dominio del centro el viejo Nelligan salta.

-¡¿PERO QUE COÑO PRETENDES?! ¡¿HACERTE CON TODA LA MALDITA CIUDAD?! ¡SABES LO QUE ESO SIGNIFICA Y NO LO VAMOS A PERMITIR!- Mentiría si dijera que no lo esperaba, aun así no puedo evitar translucir cierta sorpresa que transformo rápidamente en serenidad.-Antes de poder contestar el viejo abandona la habitación con cierta dificultad y detrás de el los veteranos financieros y accionistas de mi padre.

-Bien, ¿Alguna otra objeción?- Lo que era de prever ha sucedido y los que todavía siguen en la sala presumiblemente serán mis nuevos aliados, los mas jóvenes y ambiciosos y los que mi padre nunca ha querido favorecer.

Cuando terminan la reunión y las formalidades me dirijo escaleras arriba al el despacho donde se que encontraré a Cormac. Cuando entro suena el réquiem de Mozart. Me sirvo del mismo whisky que bebe mi socio y me siento en el sillón junto a el.

-¿Todo ha ido como se esperaba?- dice sin darle mucha importancia.

-Nelligan a montado en colera y los antiguos socios de mi padre se han largado con el, ya he dado la orden.- Epero alguna reacción pero solo cierra los ojos por un momento y se dedica a escuchar.

Dies irae, dies illa
solvet saeclum in favilla...

Un callejón de Kingsfield, una limusina es incendiada, con Nelligan y dos socios dentro.

Quantus tremor est futurus
quando judex est venturus
cuncta stricte discussurus!

A la salida de un coche oficial en Eastwich McArdell es tiroteado repetidamente hasta que queda completamente desfigurado.

Confutatis maledictis,
flammis acribus addictis,
voca me cum benedictis.

Mallorie Young es interceptada mientras se dirigía directamente a informar al Sr Thomsen. Un terrible accidente se encadena en plena autovía en el mueren cinco personas y Mallorie, dada por muerta es ingresada de urgencia en el hospital.

Lacrimosa dies illa
qua resurget et favilla
judicandus homo reus.

lunes, 13 de mayo de 2013

Nº12 Fuera de servicio (2º parte)

Cuando un grupo SWAT derriba una puerta se escuchan gritos, la palabra "policía" y algún que otro disparo; pero hoy, cuando la puerta ha cedido no se ha escuchado nada, no había nadie para recibirnos, ni siquiera se ha escuchado movimiento alguno tras las delgadas paredes, tan solo una intensa luz, contrastada por la oscuridad del rellano. El piso es poco más que un saloncito con un par de sillones y un televisor, al fondo una mugrienta cocina americana y a su derecha una puerta, en el otro extremo otra puerta completa el piso; sospecho que tras las puertas hay un servicio y un dormitorio, pienso en los esbirros durmiendo en una cama de matrimonio y sonrío, por suerte el pasamontañas oculta mis gilipolleces.

Un pañuelito blanco asoma por la cocina, zarandeándose aparatosamente, Blunt corre a la cocina, y bruscamente saca a un matón grande como un maldito orangután, a pesar de eso parece que está más dispuesto a mearse en los pantalones que a proteger su vida.

-De rodillas, eso es despacito y buena letra, apuesto a que no estabas sacando galletitas de ese horno, vamos a ver qué clase de vajilla guardáis en esa... lo que sea- Blunt hoy es el veterano, a pesar de todos mis años en el cuerpo nunca había aprovechado así mi tiempo libre, delatar que somos policías nos podría meter en un buen lío, así que de momento, prefiero hacer de niñera.

-No, no, no, no, no... No vuelvas, no vuelvas, no vuelvas, no, no, no...- el gigante balbucea, no sé qué ha pasado aquí, pero desde luego no ha sido bueno, me doy cuenta de que hay sangre seca en el suelo, por su disposición han arrastrado cuerpos y no han pasado muy bien la fregona, miro las paredes en busca de agujeros de bala, ni uno, tampoco veo casquillos por ninguna parte, el que haya hecho esto los pilló por sorpresa. Creo que vamos a tener que charlar.

-¡Eh! ¿De quién hablas?

El gorila levanta la cabeza, tiene la nariz rota y la mirada perdida, si sacamos algo en limpio de él, será un auténtico milagro.

-¡TE HABLO A TI! ¿QUÉ TE PASA? ¿ERES RETRASADO?- ante los gritos se tapa las orejas sollozando, culpa mía, gritarle a un tipo en estado de shock desde luego pone en duda mis muchos galones, pero hoy no soy policía, que quede muy claro.

Un disparo estruendoso atraviesa el salón desde la cocina, Blunt apunta desde la cocina con un arma diferente a la que hemos traído, me preparo para apuntarle y disparar antes de que sea demasiado tarde, no entiendo nada, hasta que a mis espaldas alguien grita desde el suelo.

El disparo le ha dado en el pecho, justo en el corazón, desde luego Blunt sabe disparar, pero por lo cerca que me ha pasado la bala no me apetecen más demostraciones. Miro en el cadáver, la ropa es algo más cara así que este debe mandar más que el gorila, registros los bolsillos de su americana, los guantes me permiten buscar tranquilamente, y...¡Premio! Nada más y nada menos que una placa de la poli y, en su mano una reglamentaria, Blunt viene hacia mi con esa nueva pistola y le enseño mi botín, por su parte lleva en la otra mano un maletín.

-¿Reconoces esta pistola?- es una mágnum del 44, a estas alturas de siglo no hay muchos que la usen, y cuando te pegan un tiro con un arma tan singular, sueles recordarla. Le enseño a Blunt mi botín particular...

-Bien, tenemos a un poli muerto con su placa y arma incluidas en el piso de una banda, por si fuera poco un arma vinculada a un crimen de primera plana, rastro de que aquí han habido más cadáveres y un maletín lleno de...

-CSZ, lo he mirado cuando he sacado la pistola, si no hay micros aquí, que me parta un rayo, no podemos hacer todas las preguntas, y dado el estado de nuestro amigo restante, tendremos que ser breves-el sargento tiene razón, el CSZ es la nueva gran droga y quien quiera que sea el dueño de esto, está moviendo muchas piezas a la vez, pero la presencia de esa pistola nos implica de modo personal, no sé quién está detrás de mi bienvenida a Baff City, pero sé que para averiguarlo voy a empapelar a media ciudad, cada vez me gusta más la idea. Solo necesitamos una respuesta de ese llorica, miraremos si podemos vincular al muerto con alguien mirando su móvil-hoy en día no es difícil desbloquearlos si te mueves en estos mundos- y a partir de ahí esto habrá sido una discusión por la droga del maletín, la magnum para el gorila, la reglamentaria para su dueño original. Casi hemos terminado.

-¿De quién son las llaves grandullón?

Nos mira extrañado, parece lúcido, no ha parado de llorar desde el disparo.

-De...de...de...del irlandés, son del irlandés- no se por qué será pero me esperaba menos cooperación, teniendo en cuenta las...circunstancias.

Joseph y yo intercambiamos una mirada, él asiente y yo levanto la reglamentaria, que en un momento vuelve a tronar. Una vez interrogué a un psicópata que me contó que la mejor manera de pintar una pared es usando sangre como pintura y trozos de cráneo y seso para el gotelé. Ahora comprendo que no le faltaba razón.

Una hora después...
Ya en casa, hago lo único para lo que tengo fuerzas: dormir. Me encierro en mi mente, los sueños no tardan en aparecer. Aparezco en un gran pasillo, dividido en dos por un alargado estanque en cuyo fondo reposan monedas de oro, la tenue luz da cierto verdor al ambiente. Atravieso la estancia, al abrir la puerta a la siguiente habitación la luz desaparece y se convierte en flashes, la tranquilidad es sustituida por el barullo de una fiesta, se escuchan guitarras y música electrónica, aunque provienen de sitios diferentes. A lo lejos consigo divisar una puerta, solo tengo que caminar en línea recta para alcanzarla. La fiesta me agobia y necesito salir, pero en cuanto empiezo a caminar la gente comienza a aglomerarse entorno a mi, algunos me abrazan, otros intentan bailar conmigo, no conozco a ninguno, pero se comportan como si me conocieran a mi. Necesito salir de aquí.

Consigo atravesar la gran sala y, tras la puerta, encuentro un gran balcón desde el que se ve una fuente exactamente igual a la de la entrada donde todo esto comenzó. Necesito saltar, pero cuando consigo reunir la determinación para hacerlo, una mano aprieta la mía. Al girarme se me estremece el corazón: es ella, aquella de la cual me he alejado por los giros de la vida, la única que realmente importa, mi esposa. Sin embargo, no es la última imagen que tuve de ella; está mucho más joven, lleva un atrevido vestido negro, joyas por cada rincón de su cuerpo y un maquillaje casi vampírico. Me arrastra suavemente hacia el interior de esa fiesta de la que estaba huyendo, de sus rojos labios solo brota un "sígueme".

Guiado por su mano vuelvo a atravesar la fiesta, el desenfreno aflora por doquier, pero esta vez nadie acude en mi búsqueda. No estamos saliendo hacia la entrada, sino que vamos hacia la izquierda, y nos encontramos con unas escaleras. En la parte alta de la fiesta la tónica general no es distinta, seguimos caminando pero nos detenemos frente a un corro de gente, de todas las caras de la fiesta, por fin reconozco a alguien, es una joven de aspecto estupendo, solo la había visto una única vez antes pero su rostro es inconfundible, no es otra que la flamante secretaria del alcalde, lástima que los nombres no sean tan fáciles de recordar como las caras bonitas.

El avance se ha detenido en la secretaría, que me mira con gesto imperturbable, no termino de distinguir emociones en su mirada, que poco a poco torna a un gesto de asqueo justo cuando el avance se reinicia. Sin darme cuenta hemos atravesado otra puerta, en esta nueva habitación vuelve a imperar la calma, el mobiliario tan solo lo forma una cama de matrimonio deshecha, pero que cuando nos tumbamos sobre ella mantiene un olor a limpieza impresionante, a mi espalda está ella, que pasa su mano por mi espalda, llegando al abdomen. Su tacto es suave, cálido y trae la promesa de paz en una mente en guerra. Aprieto su mano, pasan los segundos, y me giro dispuesto a poseerla, no recuerdo haberme quitado la ropa pero únicamente la colcha tapa nuestra desnudez, su dulce olor emana de su melena, ondulada y de un intenso castaño rojizo, sus inmensos ojos marrones parecen a punto de tragarme...

De pronto todo cambia, estoy de nuevo vestido y es el día de mi partida, desde el porche me invita a acercarme, pero niego con la cabeza. No hay tiempo para su respuesta. El despertador suena, y hoy si, vuelvo a ser un poli y la celda de mi mente da paso a la celda de la implacable Baff City.

lunes, 6 de mayo de 2013

Nº11 La ira griega

La sangre brota a través de su pecho, su ojos perdidos... ni siquiera lo sabe todavía, iluso.

En algún lugar de Isla Thomsen a una hora indeterminada de la madrugada.

Casi no deja pistas, es bueno... pero no lo suficiente, no cuando se trata de venganza. La policía archiva el caso. No es la primera vez, alguien de arriba lo protege, bien no quiero que la poli se entere de que ando husmeando por ahí. Solo una pista, un susurro de alguien que lo conocía -El sicario- dijo en su agonía.

Me subo en la moto, llamo a Dave y le digo que quedemos en el parque cerca de Riverwood. Tiene cosas que hacer, pero acepta igualmente, quiere verme, esta preocupado.

Arranco y acelero hasta que el ruido del motor apaga todo sonido a mi alrededor, las imágenes se van sucediendo. Putas, camellos, gente corriente viviendo sus miserables vidas en el sueño de Baff o mas bien en la pesadilla. Yo antes era como ellos, estaba perdido, atrapado. Pero no ahora, es momento de saldar deudas. Mi aspecto siempre ha hecho que la gente me tema y también ha pagado las facturas, portero, matón... todos los jefecillos de la isla encuentran útil mis servicios. Pero no soy un asesino, una cosa es pegarle una paliza a un pobre idiota que debe dinero y otra muy distinta ponerle una bala en la cabeza.

Le veo, nos sentamos en el parque de al lado. veo en sus ojos la misma mirada de desaprobación y tristeza de siempre, no tengo tiempo para estas gilipolleces.

-¿Como lo llevas Frank?- Me dice.

-Estoy bien ¿como está Mary?- Dave es mi cuñado y por suerte, también mi amigo.

-Hace mucho que no la llamas, está preocupada.- Cambia de tema repentinamente- si continuas con esto vas a acabar tirado en una cuneta de las afueras con tres balas en los huevos. Frank, déjanos esto a nosotros, sabemos lo que hacemos - hago como si no le hubiese escuchado.

-¿Tienes la información?- Dave es poli, no de los corruptos, sino de los idiotas que se juegan el cuello por la causa perdida que es esta ciudad. En cualquier caso tiene acceso a la base de datos del departamento y necesito el informe de la investigación, quizás arroje algo de luz. Si tan solo hubiera una pista una sola manera de seguirle el rastro... ese malnacido lo pagaría.

-Nada de lo que diga te hará cambiar de opinión ¿Verdad?- El marido de mi hermana es de los buenos pero no duraría ni una semana si se metiera en esto por su cuenta, todavía está muy verde. No permitiré que mi cruzada personal se cobre mas vidas inocentes, no mientras esté en mi mano evitarlo.

-Ya sabes la respuesta a esa pregunta Dave- me entrega el sumario y le hecho una ojeada antes de cerrarlo otra vez.

-Aquí no pone gran cosa, ¿que mas has averiguado?- Como todos acabamos aprendiendo tarde o temprano, se puede sacar mas información de un susurro que de un documento oficial y teniendo a un policía como informador los susurros tienden a estar en lo cierto.

-Nadie sabe su verdadero nombre pero se dice que estuvo implicado en el atentado contra ese inspector de policía en la estación.- En toda la isla se sabe sobre el tiroteo, sobre como se le dio la bienvenida a Baff City a aquel poli.- antes de que se archivara ese caso hicieron las pruebas científicas usuales con el casquillo que encontraron, cometió un error de novato al dejarlo en la escena. Seguro que estaba muy confiado. Alguien le cubre desde dentro del departamento. En cualquier caso el resultado apunta a que el arma fue manipulada para que hiciera mucho mas ruido de lo normal, es extraño pero apuesto a que no hay muchos talleres clandestinos en los que se hagan ese tipo de trabajitos en las siete islas.- Una extraña excitación recorre mi cuerpo al saberlo, ha cometido su ultimo un error.

-Gracias Dave, dile a Mary que la quiero- Me doy la vuelta sin esperar una despedida pero cuando me alejo apenas tres pasos me dice:

-¿Merece la pena Frank? ¿Tanto sufrimiento?- Por un segundo me detengo y pienso en contestarle, pero finalmente sigo andando y me dirijo a la moto.


Días después en algún lugar de Isla Oliveira a una hora indeterminada de la madrugada.

La sangre brota a traves de su pecho, su ojos perdidos... ni siquiera lo sabe todavia, iluso. Me ha contado todo lo que sabía, le dejo tendido en el suelo mientras planeo mentalmente mi próximo movimiento, ἀνερρίφθω κύβος.

jueves, 2 de mayo de 2013

Nº10 Fuera de servicio (1º parte)

23:30 pm, inmediaciones de Green District en isla Oliveira.

El coche de Blunt avanza silenciosamente por el gran puente que une isla Thomsen con isla Oliveira. Esta noche no estamos trabajando, así que nada de placas, nada de coches patrulla y menos aún leyes: estamos fuera de servicio.

Isla Oliveira, regentada por los brasileños, es la zona más cercana a isla Thomsen. Al parecer, hace unos días pillaron a un camello en donde los rusos y una vez en comisaría, cantó a cambio de protección, una lástima que solo tuvieran balas para él. Sin embargo, el infeliz destacó la presencia de un piso franco en Green District, una zona de las zonas residenciales de los obreros de Baff City y un auténtico nido de avispas para todo aquel que se atreva a agitarlo.

Desde mi recuperación me he mantenido lo más al margen posible de mis compañeros policías, pero mi rango me permite acceso fácil y directo a todas las bases de datos, incluidas las grabaciones de interrogatorios. Por lo demás Blunt sigue siendo mi informador.

Hay rumores que apuntan a una lenta escisión del cuerpo entre los policías leales a la verdadera justicia y la gran mayoría de corruptos del cuerpo. Por el momento no podemos fiarnos de nadie, y si se reciben órdenes de asaltar el piso, me gustaría ver con mis propios ojos qué pueden tener para ocultar, y lo más importante, quién lo quiere ocultar.

Llegamos a nuestro destino, ni un alma, el toque de queda no es oficial en Baff City, pero el miedo suele hacer precavida a la gente y si no te interesa lo que la noche te ofrece, mejor quédate durmiendo. Blunt aparca el coche en un callejón, no tiene problemas para ocultarlo, el piso queda a un par de manzanas al este, si hay problemas lo mejor es que no encuentren el coche cerca del piso.

-Bueno teniente, hay ciudades que se reconocen por sus monumentos, por su cultura o por algún hecho histórico. Baff City se reconoce por noches como esta, disfrútela porque a partir de ahora pertenecerá a esta ciudad- Blunt tan irregular en sus formas como siempre. Abre el maletero y saca dos pares de guantes de cuero, pasamontañas y un maletín, lo abre y saca las dos pistolas, las reglamentarias hoy no nos sirven para pasar desapercibidos así que hoy toca una compañera diferente, me siento como si fuera a echar un polvo de una noche.

Caminamos hasta el edificio, una sobria estructura, de limpieza ajustada y sensación de frialdad. Blunt se encarga de forzar la cerradura. Es un cuarto piso, muy a mi pesar subimos las escaleras, eso si, pistola en mano.

Llegamos, no encendemos ninguna luz, no sabemos cuanta gente hay dentro, no estamos trabajando, estamos fuera de servicio.

Toco la puerta con una sonora patada, como en toda buena historia, cede con facilidad.

Continuará.

lunes, 22 de abril de 2013

Nº9 Hoguera en la vanguardia

Y ahora noticias de actualidad: los atentados que desde el principio del año llevan sacudiendo zonas de recreo de lujo y centros financieros han sido vinculados con una organización de ideología comunista conocida como El Martillo. Sin embargo la identidad de sus miembros permanece oculta. ¿Cuál será el próximo objetivo de la banda? Seguiremos informando.

22:30 pm, cocinas del Vanguardia, con destino a Baff City.

Hoy se prepara un plato especial en los fogones del Vanguardia, ese viejo barco que se ha estado encargando estos días de transportar a unos cuantos "millonetis" de la Costa Este para que puedan admirar lo que el capital es capaz de crear: ese frío montón de islas llamado Baff City, así que necesitarán calentarse por el camino.

La cena hace rato que se sirvió, pero los muchachos siguen cocinando, y aún falta el toque del chef, hoy dicen que han traído al mejor, qué lástima que sea yo. Treinta años en el mundo de la cocina y metido en estas locuras, supongo que los premios no gratifican tanto como el mantener tus ideales impolutos.

En la cámara frigorífica tiembla el jefe de seguridad del barco, blando y sangrante como un filete poco hecho, ha tenido la diligencia de desactivar las cámaras y borrar todos los registros, aunque hemos tenido que exprimir nuestra "labia", para convencerle.

El barco se aproxima a su destino, donde está prevista una gran traca de fuegos artificiales a modo de bienvenida. Cinco minutos y todo empezará, como acto previo el chef debe subir a proa, aplausos y entonces empezará la traca, nadie sabrá lo que pasa en la popa.

-Señor Bellamy, es la hora- el sous chef prepara a los míos para el trabajo, yo subo la escalerilla allí me esperan todos esos rostros, en algunos la borrachera comienza a asomarse, pero en todos se aprecia la misma hipocresía. El atronador aplauso apenas dura un minuto, y entonces empieza la traca.

-¡Fuego! ¡Hay fuego dentro! ¡CORRED!- miro no necesito mirar atrás ni comprobar quién lo ha descubierto, la gente empieza a agitarse, yo solo necesito saltar y nadar, a pesar de los kilos de más y del frío lo conseguiré. Corro, la borda está cerca antes de saltar mis zapatos desaparecen, y tras el mandil aparece un chaleco salvavidas. Salto y con el beso del agua olvido todo lo demás, no percibo explosión alguna, mientras se infla el salvavidas la corriente me arrastra, hacia arriba y bien lejos. De vuelta en la superficie recibo otro beso, el del oxígeno mucho más agradable que el agua.

A lo lejos el barco arde, no tienen botes para huir, sigo nadando, no tardarán en volar. Mientras tanto, soledad, son diez, veinte, treinta minutos solo... Y entonces aparece el barco, son los guardacostas, ¿coincidencia? Respondeos vosotros mismos.

-Bienvenido a bordo, señor Bellamy, pensábamos que no le encontraríamos- aparece entonces una esbelta figura femenina, pelo platino y ojos de acero, mala fama y peor carácter, me gusta pensar que es cosa de genética. Algunos la llaman la Hoz, yo simplemente la llamo hija.

Los guardacostas están comprados, la chica se escapará en tierra de las cámaras con la misma facilidad con la que les compró. Entonces me entrevistarán, me convertirán en invitado de honor, y yo les recompensaré con fuego y buena cocina, y como siempre los chicos no pueden faltar.

-¿Qué tal habéis dejado la cocina, padre?

-Limpia, como siempre.

Dos días después.

Y ahora noticias de actualidad: el incendio del Vanguardia podría haber sido un atentado terrorista, los equipos de buzos encargados de inspeccionar los restos del barco han encontrado los restos de los cocineros, en cuyos carbonizados esqueletos se observan heridas de bala.

Los archivos rescatados del barco no han aportado nueva información al asunto ya que según informa el cuerpo de guardacostas tanto las fichas del personal, como las grabaciones de las cámaras fueron borradas. Todo apunta a que los miembros de seguridad acabaron con los cocineros, únicos tripulantes que podían haberles delatado, colocaron los explosivos y durante los fuegos artificiales escaparon. De los doscientos pasajeros del Vanguardia tan solo unas decenas han podido ser salvados, entre ellos el gran chef Al Bellamy, encontrado milagrosamente por los guardacostas y deseoso de venganza por la muerte de sus muchachos. Los mandatarios de la ciudad han ofrecido al galardonado chef alojamiento e imploran que una vez repuesto de esta experiencia, les deleite con sus platos. Le deseamos lo mejor al señor Bellamy y a las víctimas, ¿podrá tener este incidente alguna relación con los comunistas de El Martillo? Seguiremos informando.

lunes, 15 de abril de 2013

Nº8 Tabaco y confesiones

02:00 A.M. Comisaría de policía de isla Petrov.

El cuarto, mal iluminado, lleno de humo de tabaco y con un extraño olor a sudor y sangre, el olor del interrogatorio. Dos policías; uno sentado, mayor y con un rostro inmutable y otro mas joven, de pie, igualmente inescrutable miraban atentamente al camello esposado que estaba sentado en la silla de enfrente. El mas joven le quitó las esposas.

-Está bien, que tengo que firmar?- Dijo el detenido. El policía mas viejo le pasó un documento estándar del programa de protección de testigos.

- Aquí y aquí- dijo con un acento ruso mal disimulado.

-¿Ya es legal? ¿Estoy bajo protección?- El policía asintió. El camello no parecía muy confiado, cogió un cigarrillo del paquete que había sobre la mesa y cuando pidió fuego se lo encendieron de mala gana. Los tres estaban nerviosos pero solo el camello casi conseguía que no se le notara.

-Empecemos- dijo el interrogador que estaba de pie, acto seguido encendió la cámara de vídeo anticuada que reposaba en un trípode no menos viejo- ¿Como te llamas?

-Mike Sullivan.

-¿En que parte de la ciudad vives?

-En isla Thomsen, distrito periférico irlandés- ninguno pareció inmutarse pero sabían lo que eso significaba: CSZ, la droga de diseño que estaba causando estragos entre los jóvenes. Todo lo que sucedió fueron las preguntas de rutina hasta que llegaron al tema por el que estaban allí.

-¿Como se organiza el entramado criminal de isla Thomsen?- Esta vez fue el policía que estaba sentado el que habló.

-Esa es una pregunta difícil- dijo el camello tras darle una calada al cigarro- Al alcalde le ha salido un competidor, su hijo, Alarik, actúa por su cuenta y cada vez se hace mas fuerte en los distritos del norte. El chico tiene talento, pero actuar a instancias de su padre puede salirle muy caro. Se avecinan cambios, y en la calle nadie sabe lo que sucederá,  ahora su gente está tomando posiciones. Cada día que pasa ganan mas terreno, se hacen llamar milites.

-Necesitamos nombres, lugares, todo lo que tengas- Dijo con impaciencia el policía joven. El camello no podía negarse, de ellos dependía que siguiera respirando, así que cogió un papel y un boli y cantó todo lo que sabia, lo cual no era demasiado. 

Cuando terminaron y devolvieron al detenido todos sus objetos personales lo llevaron por la puerta trasera de la comisaria hasta un callejón donde un coche antiguo de color negro aguardaba. Sin mediar despedida, metieron al delincuente en el asiento del copiloto. Allí esperaba un conductor y un otro hombre en el asiento de atrás, ambos vestidos de paisano.El camello, mucho mas relajado,
se encendió un cigarro y se limitó a contemplar como se sucedía el paisaje. lo que no se imaginaba es que los hombres que lo acompañaban no eran policías y que el formulario que había firmado no era mas que basura.


Todo terminó para el con un sencillo disparo en la cabeza, con el sonido del silenciador como único acompañante.

lunes, 8 de abril de 2013

Nº7 El principio de una desgraciada amistad

16:30 pm. Salida del People's Hospital, Isla Thomsen

Por fin fuera. A mi espalda esa monstruosidad de edificación a la que llaman hospital, y en frente de mi el sargento Blunt espera recostado sobre uno de esos coches de "última tecnología" que la Corporación está quitándose de las manos a lo largo de todo el planeta. Ha pasado una semana desde que desperté y hablamos por primera vez, y, quitando esa visita del alcalde con ínfulas de publicitarse como si fuera una aspiradora, ha sido mi único contacto con el mundo, y la verdad es como aquel que caminando por la calle se encuentra un diamante: ni esperaba encontrárselo ni cree que pueda volver a pasar; parece ser que el menudo sargento estará bajo mis órdenes en cuanto recoja mi placa y durante esta semana he podido conocerle bastante bien: nació hace veintiséis años, en un barrio deprimido de Detroit, hijo de un operario de una fábrica de la General Motors, tuvo que aprender a buscarse la vida cuando el gigante de Detroit quebró al principio de la crisis de la primera década, así que su formación, a grandes rasgos se resume en dos palabras: ensayo y error. Se vino a Baff City buscando una oportunidad y la encontró en la policía, despuntando y ganándose merecidamente-al contrario de lo que pueda parecer- su puesto como sargento, puede que no lleve mucho tiempo con la placa, pero si hay algo de lo que ha aprendido es de la calle. Casi parece una historia típica de película de gángsters.

Durante esta semana Blunt se ha callado muchas cosas, solo me ha hablado de él, la comisaría, el hospital... y ni siquiera de eso me lo ha dicho todo, así que hoy es día de preguntas.

-Buenas tardes Joseph.

-Señor, suba por favor-mi descuidado físico después de una semana en cama hace que Blunt parezca aún más joven y vigoroso, apenas supera la altura mínima para la policía, pero lo compensa con músculo y agilidad; no soy experto en belleza masculina pero el bueno de Joe no tiene pinta de ser de los que sufren ligando.

El coche está absolutamente recogido.

-En principio no nos vamos a meter en líos, mi teniente, pero si lo desea tiene una pistola en la caja justo debajo de su asiento- me agacho y palpo perplejo el envase- está descargada, eso si, así que tendrá que ser rápido metiendo el cargador.

-¿Tan mal conductor eres Blunt? Y yo que creía que íbamos a pasear tranquilamente...

-No iba precisamente por mis habilidades al volante, teniendo en cuenta que con tres minutos en las calles de Baff City ha batido su record personal de tiempo sin recibir disparos me ha parecido conveniente decírselo, por lo menos esta vez podrá defenderse.

-Bonito detalle- lo más gracioso es que el capullo tiene toda la razón a pesar de su falta de respeto; mientras arranca me acomodo en el asiento- pero procura no ser tan explícito en tus gracias cuando esté de servicio, sargento.

-Si, mi teniente. Bueno no estamos aquí para gastarnos bromas, esto es Isla Thomsen, el área central de Baff City, aquí tiene el ayuntamiento, la gran sede de la corporación, el hospital, la comisaría, la estación, bancos...

-¿Por qué ese nombre? Isla Thomsen..

-Esa pregunta señor, es más profunda de lo que pueda parecer. Baff City se organiza en siete islas dispuestas con dos líneas paralelas de tres islas y una isla entre esas dos líneas y que realiza la función de centro financiero y político. Cuando los Thomsen se hicieron con el control de la ciudad y por ende de la Corporación las múltiples familias que aportaban el capital a la empresa decidieron establecerse lejos del área gubernamental para poder imponer su propia ley y contar con una base desde la que socavar el poder del que hoy por hoy es nuestro jefe: el alcalde, Patrick Thomsen. De todas estas familias la más poderosa de cada isla se impusieron en mayor o menor medida a las demás, y recibiendo entre los ciudadanos, la denominación de la familia que "gobierna".

>>Estas familias son las principales facciones políticas y son siete: los Amir, los Petrov, los Minamoto, los Oliveira, los Fei, los Johnson y nuestros amigos, los Thomsen. Por supuesto, el dominio de cada familia se ha producido de manera rápida, lo que implica, sangre, sobornos y mucha, mucha criminalidad, y, ¿quién tiene que barrer el estropicio? Aquí es donde entra la gente como tú y yo, siempre honorable y combativo servicio de policía de Baff City.

>>Ya llevo hablando un poco así que sintetizaré, a nosotros nos toca la parte difícil y de menor reconocimiento: ser buenos policías. Nos están superando y tenemos que vencer a siete familias que practicamente se están convirtiendo en señores feudales. Ahora mismo no tenemos poder para conseguir nada, así que ponemos la caña sobre un río desbordado esperando a que pique un pez gordo.

-Y me imagino que de polis corruptos vamos servidos.

-Su estancia en el hospital es prueba de ello, la orden del disparo ha pasado por muchos eslabones de la cadena de mando, y le aseguro que aquí vamos a tener que mancharnos las manos o irnos a casa en un ataúd. No hay otra, no hay leyes, no hay condecoraciones. Las familias usan la política como fachada para ocultar que se están batiendo por tener un poco más, y entre medias los que se apartan voluntariamente de la política viven entre una raya de cocaína y un carrusel de fiestas con sus amigos ricos lamiéndose el culo los unos a los otros.

No sé de qué me sorprendo, el chico es joven, pero si sobrevives a las calles, no puedes ser tonto.

-¿Y el pueblo? ¿La prensa? ¿El gobierno federal? Me cuesta creer que no tengan nada que decir- mientras hablamos, el silencioso coche avanza por las transitadas calles, por lo que parece Isla Thomsen es un oasis de tranquilidad en la ciudad, la mayor influencia del ayuntamiento se nota, por lo menos tenemos una baza a nuestro favor. Pasamos por la estación y recorremos la periferia de la Isla para volver a meternos en el centro, la arquitectura alterna rascacielos con grandes edificios que tratan imitar panteones griegos y romanos añadiendo ese toque de tecnología que en esta Isla no parece faltar. Ante mis ojos veo pasar el ayuntamiento, los juzgados...

-No es ningún secreto que hay grupos dispuestos a acabar con esta dictadura de los mercados, pero aún no ha pasado suficiente tiempo para que se fortalezcan, y además la organización que nos falta a los cuerpos de seguridad para combatir la corrupción y el crimen, nos sobra para aplastar manifestantes... Por otra parte la prensa no tiene actuaciones muy diferentes a la de su "visita" del otro día y el que quiera variar tiene que asumir el riesgo de llevarse un balazo. En cuanto al gobierno federal, bueno, he escuchado a algún que otro payaso de Isla Johnson parlotear acerca de un comando de la CIA pululando por ahí, pero veo difícil que quieran saber nada de nosotros.

-Desde luego hablas como todo un chico de los barrios bajos de Detroit- el chico sonríe, desde luego Joseph Blunt es algo más que eso, lo peor es que lo sabe.

-¿Quiere que le cuente por qué no le he hablado de todo esto en el hospital?

-Soy todo oídos.

-La corporación se ha esforzado mucho en controlar a todo aquel que pueda darle problemas, instalan chips de grabación o seguimiento en cada casa o coche de polis o tontos que se dejan seguir.

-¿Y cómo sabe un simple sargento eso?

Blunt detiene el coche, se mete la mano en el bolsillo y la saca totalmente cerrada, cuando la abre veo el chip.

-Porque cuando eres el hijo de un mecánico, aprendes ciertas cosas.
Licencia de Creative Commons
Baff City by David Fernández Gabarre and Nicolás de Troya Hernando is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
Creado a partir de la obra en http://baffcity.blogspot.com.es/.