lunes, 27 de mayo de 2013

Nº14 Avances científicos (1º parte)

Diario de personal de Adele Black, secretaria del alcalde Patrick Thomsen. 14 de abril de 2022.

Ha pasado casi un mes desde que empecé a trabajar con el alcalde. Estoy destrozada, ya no solo porque sea un trabajo que ocupe casi todo el día, es... Ese tono de la gente: todo son números, artimañas y falsas sonrisas, es tan deshumanizante que a veces pierdo la capacidad de emocionarme, de tener sentimientos, tengo que ser correcta pase lo que pase. He dejado de ser Adele para convertirme en la señorita Black, excepto...

Excepto cuando estoy con él, Patrick, como quiere que le llame. Cuando estamos solos quiere construir una burbuja de informalidad, bien pequeña para que estemos lo más pegados posible, pero tan inestable como todas, basta con una reunión o un acto oficial para destruirla, pero él la vuelve a construir, cada vez más y más pequeña.

Hasta el momento solo he tenido ocasión de gestionar actos destinados a dar imagen de marca, es decir, a vender al alcalde al mundo, atender llamadas y estar allí donde se necesitaba que la cabeza del ayuntamiento hiciera acto de presencia, como digna licenciada en una de las mejores universidades del mundo. Las cosas que realmente mueven Baff City aún quedan fuera de mi alcance, pero no se me escapan los detalles: una contabilidad muy descuadrada, y la manera de actuar de Patrick, por mucho que quiera mostrarse como el "sonriente Pat", sigue siendo uno de los hombres más poderosos del mundo, y eso no se consigue a base de sonrisas. Cada día me viene el recuerdo de su mano pasando por mi rostro, parsimoniosamente, descendiendo por el cuello, con menos celeridad aún y pasando a mi hombro tras un roce con mi pelo. Cada día recuerdo ese "aún eres muy joven", catapultado con una voz profunda y un aliento mentolado, y siento miedo, no por él, siento miedo de lo que el tiempo pueda traer consigo, no se qué quiere Patrick de mi, no sé cuánto puede estrecharse esta burbuja.

Ayer llamé a mi padre, sigue muy de cerca la vida de Thomsen dado que es su médico personal, pero suele delegar en los avanzados servicios médicos de la ciudad para pasarse la vida recorriendo el mundo, dando conferencias y encargándose de otros pacientes; basta una llamada de Patrick para tenerlo aquí. No le conté mis miedos, mejor dicho, no le conté nada, tan solo me estuvo dando consejos aún más desmotivadores y recordándome lo mucho que le debía "al señor Thomsen" por haberme dado este empleo.

Sin embargo en los últimos días han pasado demasiadas cosas para centrarnos en las llamadas familiares. Hace tres días nos llegaron informaciones acerca de algunos de horribles accidentes que involucraban los principales jerarcas de la facción Thomsen, habían matado a tres de ellos y otros dos estaban debatiéndose entre la vida y la muerte. No tengo muchos más detalles, pero hasta el momento hay mucha entrada y salida de representantes de todos los rincones de la ciudad y se está procediendo a una política de opacidad respecto al asunto, por el bien de la credibilidad de la corporación. Así que estos días la imagen del "sonriente Pat" debe seguir vendiéndose, mañana sin ir más lejos toca presentar al mundo una nueva línea de productos de alta tecnología relacionada con los implantes biónicos.

Por un momento pienso en el día del hospital, pero esta vez no recuerdo lo que vino tras las entrevistas, pienso en el teniente Byrne, en esa cara que veía su juventud alejarse, llena de ojeras y aún más desmejorada por los medicamentos. Pienso en su cuerpo, y en todas las heridas que lo han curtido, y pienso que él llegó practicamente al mismo tiempo que yo a esta ciudad, pero hay una diferencia: no voy a permitir que un mafioso me postre en una cama de hospital.

Continuará

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