viernes, 8 de marzo de 2013

Nº1. Policía para Reciclar

¿Qué es lo que hace hombre al hombre? ¿El hambre? ¿La corrupción? ¿La injusticia? ¿Las medallas?

El Sol es el mayor igualador de nuestro mundo, se alza sobre los ricos y sobre los pobres, sobre los vencedores y los vencidos, sobre los puros y los impíos... Y es que precisamente es acerca de puros e impíos sobre lo que trata esta historia...

12:00 a.m.Estación de ferrocarril de Baff City. Llega un tren por el andén 12.

Me llamo Shawn Byrne, aunque se me han llamado de muchas formas: cuervo, esposo, papá y últimamente con más frecuencia, inspector.

Os preguntareis qué hago en este tren. Bueno, hay ciertos lugares donde ser limpio te puede jugar muy malas pasadas, ya que si no te moderas, ni te imaginas la cantidad de gente a la que le puedes llegar a tocar los cojones. La policía es uno de esos lugares, así que ya os estaréis haciendo una idea, mi historial y su falta de resolución les impedía matarme y arrojarme a un río: ¿un héroe de la policía famoso por su exitosa participación en el arresto de defraudadores y corruptos aparece brutalmente asesinado? Demasiado ruido, demasiado papeleo. Dicho esto mejor quitarse de ruidos y rellenar un poco más de papeleo hasta que, por arte de la burocracia, tienes a ese héroe metido en un tren con destino a su nuevo puesto en la ciudad más peligrosa de la nación y allí el ruido no importa, ya hace mucho que se quedaron sordos...

Lo bueno de salir de un retrete para meterte en un vertedero es que te vas acostumbrando al mal olor, y a un vertedero es a donde voy, pues no soy más que papel que reciclar.

¿Mi familia? ¿Mi salud? No hay cabida para ellos en la imponente Baff City, en un vertedero no hay sitio para diamantes.

Pero como hay que quedarse con el lado bueno de las cosas ahí va la otra cara del negocio: ahora si oís mi nombre probablemente lo oiréis con la palabra teniente precediéndolo, y como cualquier otro humano soy un incorregible vicioso, tengo la mayor oportunidad de mi carrera para tocarle los cojones a la legión de criminales que pueblan Baff City...¡Y ni siquiera he cumplido los cuarenta! Creo que al final, acabará gustandome esto.

Toca bajarse del tren, maletas, empujones, prisas... Y a la salida un hombre-gabardina con una amplia sonrisa...

-Buenos días, Teniente Byrne. Bienvenido a Baff City.

...y una pistola en la mano, que disparaba sin alterar lo más mínimo esa sonrisa.

Lo bueno de los disparos es que la gente sabe exactamente qué te pasa para que estés tirado en el suelo luchando por contener la hemorragia, no hacen falta explicaciones...

Por eso nadie te explica que son el mejor aviso que alguien es capaz de dar...

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