viernes, 31 de mayo de 2013

Nº15 Avances Científicos (2º parte)

Quirófano principal del People's Hospital. 10:00

En la zona central del People's se encuentra el quirófano principal, una sala elíptica diseñada para mostrar al mundo los avances médicos de la Corporación. Un veterano de las fuerzas aéreas cuarentón está sentado en la mesa de operaciones. Según se le ha presentado, fue derribado en su helicóptero en las montañas afganas, en la colisión perdió el ojo y la mano derecha. Perdió gran parte de la sensibilidad en la cara y sufrió roturas musculares en ambas piernas. A su regreso fue condecorado con un Corazón Púrpura y relegado a un puesto de asesor.

En la zona alta de la sala está habilitado un pequeño palco, donde nos encontramos. Patrick se ha encargado de presentar el evento, yo como su fiel escudera estoy a su lado organizando a los invitados y dispuesta para cualquier necesidad del alcalde. Para la ocasión tenemos a una selección de los medios más prestigiosos y algunos de las mayores eminencias del panorama científico. Me hubiera gustado tener a papá aquí, ni siquiera quiso darme el motivo de su ausencia, pero en su lugar siempre tendré desconocidos.

Para la operación tenemos a un cirujano alemán, el doctor Marcel Lens, un tipo diminuto en altura, pero con una gordura preocupante, lo cual es bastante curioso en un cirujano. Hace media hora larga que la operación empezó y la incertidumbre crece con cada minuto. La intervención, según nos han contado consiste en aplicar un implante ocular que por primera vez equilibrará la visión del individuo sin necesidad de ser reemplazado, siendo mantenido a base de implantes periódicos de nanobots programados para restaurar batería y daños, en cada inyección se procede a la retirada de los anteriores, mediante un procedimiento similar y así sucesivamente. En el muñón se coloca un revestimiento que conecta con el tejido nervioso vivo en el brazo, sobre este se acopla una mano protésica que recibe el impulso recogido por el revestimiento y permitiendo al paciente recuperar el ochenta por ciento de la movilidad. La mano es desmontable y fácilmente cargable cuando se agote la batería. Finalmente en las piernas se colocaran implantes flexibles para que el paciente pueda caminar con mayor capacidad.

El proceso dura largas horas, pero es una operación poco sangrienta, el instrumental de la Corporación es vital para esto. Durante su desarrollo los invitados intercambian notas y palabras de admiración. Patrick sigue sonriente, y con cada palabra de los demás, amplia su sonrisa.

14 horas después.

La intervención hace media hora que terminó, los invitados han abandonado el hospital encantados y el objetivo de Thomsen está cumplido: la Corporación que construyó una megápolis en dos años vuelve a sacar músculo devolviendo a un héroe de guerra la vista y la movilidad. Pero aún no he terminado aquí, Patrick me ha citado en el quirófano, así que descansos aparte, hoy no voy a tener respiro.

Frente a la puerta del quirófano los pensamientos se agolpan en mi cabeza, contengo la respiración por miedo a que traten de salir por mi boca. Inspiro una vez más antes de empujar con suavidad la puerta. La sala está solitaria, pero en la mesa de operaciones continua, para mi sorpresa el cuerpo del héroe anónimo, que pasará a la historia por sus penas. Avanzo hasta él, su cabeza es un amasijo de vendas que deja entrever el objetivo de su implante, dormido en un rojo apagado, el resto de su cuerpo está tapado y el único movimiento que se ve es la suave subida y bajada de su abdomen al respirar.

La puerta se vuelve a abrir y aparece él, lleva su traje con la corbata deshecha y la chaqueta desabrochada, es como si hubiese salido de una fiesta. Tras más de catorce horas de actividad las muestras de su cansancio empiezan a aparecer en su rostro. El gigante irlandés comienza caminar hacia la mesa, solo hay tranquilidad en su semblante. Se detiene justo a mi espalda, noto su respiración en mi nuca a pesar de los casi veinte centímetros que separan nuestras dos cabezas. Tras unos segundos continua caminado, da la vuelta a la mesa y tras una mirada paternal hacia el paciente anestesiado, desvía sus ojos hacia mi y apenas soy capaz de sostenerle la mirada

-Adele, tu padre y yo hemos compartido muy buenos momentos juntos. Nos hemos visto desde que eras una niña, pero solo he podido conocerte en poco más de un mes. Solo deseo compartir momentos aún mejores de los que compartí con tu padre.

-Señ...Patrick, ¿qué me quieres decir con esto?

-Como te he dicho, ya eres una mujer, tienes una carrera por Yale y a estas alturas sabrás que lugares como este no se montan sin trapos sucios- un escalofrío recorre mi espalda, es el enésimo que este hombre me provoca- lo que quiero decir con esto es que no todo tu trabajo es manejar eventitos, hay otro lado pero conocerlo requiere confianza y compromiso. En resumen, quiero que des un paso más, un paso que cambiará tu vida, no puedes darlo de un único tirón, y me lo agradecerás en su momento. Así que, pequeña Adele... ¿Vas dar el paso?

Es de agradecer que me esté hablando como si tuviera elección.

-Si Patrick, estaré a la altura, pero no se si este es el mejor lugar para hablar de esto...

Me responde con una sonrisa de soberbia y continua hablando.

-¿Recuerdas el accidente de mis directivos? Bueno pues no se si te sorprenderá saber que fueron asesinatos y ataques directos y premeditados.

Parecía evidente por lo casual de los "accidentes" aún así no dejo de tensarme.

-¿Quién puede estar detrás de esto?- es escuchar mi voz y comprender lo estúpido de mi pregunta.

-Cada cosa a su tiempo, si buscas a un culpable directo, tan solo mira a la mesa.

Con incredulidad observo a ese amasijo de vendas que oculta a un héroe de guerra. Siento la mirada de Patrick clavada en mí, y contengo la respiración, porque si no lo hiciera vomitaría, y no solo pensamientos.

lunes, 27 de mayo de 2013

Nº14 Avances científicos (1º parte)

Diario de personal de Adele Black, secretaria del alcalde Patrick Thomsen. 14 de abril de 2022.

Ha pasado casi un mes desde que empecé a trabajar con el alcalde. Estoy destrozada, ya no solo porque sea un trabajo que ocupe casi todo el día, es... Ese tono de la gente: todo son números, artimañas y falsas sonrisas, es tan deshumanizante que a veces pierdo la capacidad de emocionarme, de tener sentimientos, tengo que ser correcta pase lo que pase. He dejado de ser Adele para convertirme en la señorita Black, excepto...

Excepto cuando estoy con él, Patrick, como quiere que le llame. Cuando estamos solos quiere construir una burbuja de informalidad, bien pequeña para que estemos lo más pegados posible, pero tan inestable como todas, basta con una reunión o un acto oficial para destruirla, pero él la vuelve a construir, cada vez más y más pequeña.

Hasta el momento solo he tenido ocasión de gestionar actos destinados a dar imagen de marca, es decir, a vender al alcalde al mundo, atender llamadas y estar allí donde se necesitaba que la cabeza del ayuntamiento hiciera acto de presencia, como digna licenciada en una de las mejores universidades del mundo. Las cosas que realmente mueven Baff City aún quedan fuera de mi alcance, pero no se me escapan los detalles: una contabilidad muy descuadrada, y la manera de actuar de Patrick, por mucho que quiera mostrarse como el "sonriente Pat", sigue siendo uno de los hombres más poderosos del mundo, y eso no se consigue a base de sonrisas. Cada día me viene el recuerdo de su mano pasando por mi rostro, parsimoniosamente, descendiendo por el cuello, con menos celeridad aún y pasando a mi hombro tras un roce con mi pelo. Cada día recuerdo ese "aún eres muy joven", catapultado con una voz profunda y un aliento mentolado, y siento miedo, no por él, siento miedo de lo que el tiempo pueda traer consigo, no se qué quiere Patrick de mi, no sé cuánto puede estrecharse esta burbuja.

Ayer llamé a mi padre, sigue muy de cerca la vida de Thomsen dado que es su médico personal, pero suele delegar en los avanzados servicios médicos de la ciudad para pasarse la vida recorriendo el mundo, dando conferencias y encargándose de otros pacientes; basta una llamada de Patrick para tenerlo aquí. No le conté mis miedos, mejor dicho, no le conté nada, tan solo me estuvo dando consejos aún más desmotivadores y recordándome lo mucho que le debía "al señor Thomsen" por haberme dado este empleo.

Sin embargo en los últimos días han pasado demasiadas cosas para centrarnos en las llamadas familiares. Hace tres días nos llegaron informaciones acerca de algunos de horribles accidentes que involucraban los principales jerarcas de la facción Thomsen, habían matado a tres de ellos y otros dos estaban debatiéndose entre la vida y la muerte. No tengo muchos más detalles, pero hasta el momento hay mucha entrada y salida de representantes de todos los rincones de la ciudad y se está procediendo a una política de opacidad respecto al asunto, por el bien de la credibilidad de la corporación. Así que estos días la imagen del "sonriente Pat" debe seguir vendiéndose, mañana sin ir más lejos toca presentar al mundo una nueva línea de productos de alta tecnología relacionada con los implantes biónicos.

Por un momento pienso en el día del hospital, pero esta vez no recuerdo lo que vino tras las entrevistas, pienso en el teniente Byrne, en esa cara que veía su juventud alejarse, llena de ojeras y aún más desmejorada por los medicamentos. Pienso en su cuerpo, y en todas las heridas que lo han curtido, y pienso que él llegó practicamente al mismo tiempo que yo a esta ciudad, pero hay una diferencia: no voy a permitir que un mafioso me postre en una cama de hospital.

Continuará

lunes, 20 de mayo de 2013

Nº13 Dies Irae

21:00 pm. Villa Thomsen en el barrio nueva Belfast, Distrito periferico del norte.

Las reuniones de directivos son inusuales y mas las clandestinas, hoy se reunen en torno a mi los hombres fuertes de la isla, los que sostienen en el poder a mi padre, el Sr Thomsen. Todos y cada uno de ellos saben lo que pretendo, a ninguno se le ocurriría decirlo en voz alta, por supuesto. Estirados, hipócritas y ancianos demasiado listos y demasiado corruptos como para dejarse engañar.

Entro en el vestíbulo y hecho un vistazo general. Todos los grandes nombres se encuentran aquí: Teddy McArdell, del distrito Eastwich;  Brandon Nelligan, de los distritos marginales del centro, con una tos cancerígena que ni las mas modernas tecnologías han conseguido curar e incluso Mallorie Young viuda de Peter Young que controla el distrito residencial de Redwood. Hasta cuarenta jefes mafiosos que se hacen llamar empresarios se aglutinan esperándome.

Por detrás se me acerca Cormac, mi viejo mentor y ahora mi socio en esta empresa.

-Todo esta preparado Alarik- Me dice y acto seguido se retira de nuevo escaleras arriba.

Mientras se entretienen con una copa en la mano y hablando entre ellos en voz baja me acerco al salón y me dirijo a ellos.

-Caballeros, si son tan amables de acompañarme a la sala de reuniones, por aqui porfavor-Todos me siguen aclarandose la garganta y conteniendo el nerviosismo, saben lo que se juegan. cuando todos estan en su sitio y cesan los susurros, desde el puesto presidencial y con meditada tranquilidad me dirijo a todos en general- Señores, gracias por atender a mi llamada, se que todos ustedes han hecho un gran esfuerzo para asistir a esta reunión por lo que les doy las gracias.- Con todos los ojos de la abitación mirándome fijamente doy por iniciada la reunión. -Veo que no ha faltado nadie, le agradezco que haya asistido en su estado señor Nelligan- algunos esbozan una sonrisa burlona al percatarse de la amenaza velada.

-No te preocupes hijo, este viejo todavía sabe torear a los jóvenes descerebrados con ansias de poder.- A sus setenta y cinco años la sutileza no va con el.

-Bien, comencemos- digo con una media sonrisa. A partir de este momento todo transcurre con relativa normalidad, extorsiones, amenazas, todo con bonitas palabras y lenguaje empresarial. Me dedico a allanar el terreno para dejar invalido de apoyos a mi padre pero soy consciente de que la mitad de estos hombres han estado toda vida sustentándole. No puedo ganar una guerra abierta sin apoyo interno pero de una forma u otra lo tendré, esta es una mera formalidad. De repente, en medio de una disputa sobre el dominio del centro el viejo Nelligan salta.

-¡¿PERO QUE COÑO PRETENDES?! ¡¿HACERTE CON TODA LA MALDITA CIUDAD?! ¡SABES LO QUE ESO SIGNIFICA Y NO LO VAMOS A PERMITIR!- Mentiría si dijera que no lo esperaba, aun así no puedo evitar translucir cierta sorpresa que transformo rápidamente en serenidad.-Antes de poder contestar el viejo abandona la habitación con cierta dificultad y detrás de el los veteranos financieros y accionistas de mi padre.

-Bien, ¿Alguna otra objeción?- Lo que era de prever ha sucedido y los que todavía siguen en la sala presumiblemente serán mis nuevos aliados, los mas jóvenes y ambiciosos y los que mi padre nunca ha querido favorecer.

Cuando terminan la reunión y las formalidades me dirijo escaleras arriba al el despacho donde se que encontraré a Cormac. Cuando entro suena el réquiem de Mozart. Me sirvo del mismo whisky que bebe mi socio y me siento en el sillón junto a el.

-¿Todo ha ido como se esperaba?- dice sin darle mucha importancia.

-Nelligan a montado en colera y los antiguos socios de mi padre se han largado con el, ya he dado la orden.- Epero alguna reacción pero solo cierra los ojos por un momento y se dedica a escuchar.

Dies irae, dies illa
solvet saeclum in favilla...

Un callejón de Kingsfield, una limusina es incendiada, con Nelligan y dos socios dentro.

Quantus tremor est futurus
quando judex est venturus
cuncta stricte discussurus!

A la salida de un coche oficial en Eastwich McArdell es tiroteado repetidamente hasta que queda completamente desfigurado.

Confutatis maledictis,
flammis acribus addictis,
voca me cum benedictis.

Mallorie Young es interceptada mientras se dirigía directamente a informar al Sr Thomsen. Un terrible accidente se encadena en plena autovía en el mueren cinco personas y Mallorie, dada por muerta es ingresada de urgencia en el hospital.

Lacrimosa dies illa
qua resurget et favilla
judicandus homo reus.

lunes, 13 de mayo de 2013

Nº12 Fuera de servicio (2º parte)

Cuando un grupo SWAT derriba una puerta se escuchan gritos, la palabra "policía" y algún que otro disparo; pero hoy, cuando la puerta ha cedido no se ha escuchado nada, no había nadie para recibirnos, ni siquiera se ha escuchado movimiento alguno tras las delgadas paredes, tan solo una intensa luz, contrastada por la oscuridad del rellano. El piso es poco más que un saloncito con un par de sillones y un televisor, al fondo una mugrienta cocina americana y a su derecha una puerta, en el otro extremo otra puerta completa el piso; sospecho que tras las puertas hay un servicio y un dormitorio, pienso en los esbirros durmiendo en una cama de matrimonio y sonrío, por suerte el pasamontañas oculta mis gilipolleces.

Un pañuelito blanco asoma por la cocina, zarandeándose aparatosamente, Blunt corre a la cocina, y bruscamente saca a un matón grande como un maldito orangután, a pesar de eso parece que está más dispuesto a mearse en los pantalones que a proteger su vida.

-De rodillas, eso es despacito y buena letra, apuesto a que no estabas sacando galletitas de ese horno, vamos a ver qué clase de vajilla guardáis en esa... lo que sea- Blunt hoy es el veterano, a pesar de todos mis años en el cuerpo nunca había aprovechado así mi tiempo libre, delatar que somos policías nos podría meter en un buen lío, así que de momento, prefiero hacer de niñera.

-No, no, no, no, no... No vuelvas, no vuelvas, no vuelvas, no, no, no...- el gigante balbucea, no sé qué ha pasado aquí, pero desde luego no ha sido bueno, me doy cuenta de que hay sangre seca en el suelo, por su disposición han arrastrado cuerpos y no han pasado muy bien la fregona, miro las paredes en busca de agujeros de bala, ni uno, tampoco veo casquillos por ninguna parte, el que haya hecho esto los pilló por sorpresa. Creo que vamos a tener que charlar.

-¡Eh! ¿De quién hablas?

El gorila levanta la cabeza, tiene la nariz rota y la mirada perdida, si sacamos algo en limpio de él, será un auténtico milagro.

-¡TE HABLO A TI! ¿QUÉ TE PASA? ¿ERES RETRASADO?- ante los gritos se tapa las orejas sollozando, culpa mía, gritarle a un tipo en estado de shock desde luego pone en duda mis muchos galones, pero hoy no soy policía, que quede muy claro.

Un disparo estruendoso atraviesa el salón desde la cocina, Blunt apunta desde la cocina con un arma diferente a la que hemos traído, me preparo para apuntarle y disparar antes de que sea demasiado tarde, no entiendo nada, hasta que a mis espaldas alguien grita desde el suelo.

El disparo le ha dado en el pecho, justo en el corazón, desde luego Blunt sabe disparar, pero por lo cerca que me ha pasado la bala no me apetecen más demostraciones. Miro en el cadáver, la ropa es algo más cara así que este debe mandar más que el gorila, registros los bolsillos de su americana, los guantes me permiten buscar tranquilamente, y...¡Premio! Nada más y nada menos que una placa de la poli y, en su mano una reglamentaria, Blunt viene hacia mi con esa nueva pistola y le enseño mi botín, por su parte lleva en la otra mano un maletín.

-¿Reconoces esta pistola?- es una mágnum del 44, a estas alturas de siglo no hay muchos que la usen, y cuando te pegan un tiro con un arma tan singular, sueles recordarla. Le enseño a Blunt mi botín particular...

-Bien, tenemos a un poli muerto con su placa y arma incluidas en el piso de una banda, por si fuera poco un arma vinculada a un crimen de primera plana, rastro de que aquí han habido más cadáveres y un maletín lleno de...

-CSZ, lo he mirado cuando he sacado la pistola, si no hay micros aquí, que me parta un rayo, no podemos hacer todas las preguntas, y dado el estado de nuestro amigo restante, tendremos que ser breves-el sargento tiene razón, el CSZ es la nueva gran droga y quien quiera que sea el dueño de esto, está moviendo muchas piezas a la vez, pero la presencia de esa pistola nos implica de modo personal, no sé quién está detrás de mi bienvenida a Baff City, pero sé que para averiguarlo voy a empapelar a media ciudad, cada vez me gusta más la idea. Solo necesitamos una respuesta de ese llorica, miraremos si podemos vincular al muerto con alguien mirando su móvil-hoy en día no es difícil desbloquearlos si te mueves en estos mundos- y a partir de ahí esto habrá sido una discusión por la droga del maletín, la magnum para el gorila, la reglamentaria para su dueño original. Casi hemos terminado.

-¿De quién son las llaves grandullón?

Nos mira extrañado, parece lúcido, no ha parado de llorar desde el disparo.

-De...de...de...del irlandés, son del irlandés- no se por qué será pero me esperaba menos cooperación, teniendo en cuenta las...circunstancias.

Joseph y yo intercambiamos una mirada, él asiente y yo levanto la reglamentaria, que en un momento vuelve a tronar. Una vez interrogué a un psicópata que me contó que la mejor manera de pintar una pared es usando sangre como pintura y trozos de cráneo y seso para el gotelé. Ahora comprendo que no le faltaba razón.

Una hora después...
Ya en casa, hago lo único para lo que tengo fuerzas: dormir. Me encierro en mi mente, los sueños no tardan en aparecer. Aparezco en un gran pasillo, dividido en dos por un alargado estanque en cuyo fondo reposan monedas de oro, la tenue luz da cierto verdor al ambiente. Atravieso la estancia, al abrir la puerta a la siguiente habitación la luz desaparece y se convierte en flashes, la tranquilidad es sustituida por el barullo de una fiesta, se escuchan guitarras y música electrónica, aunque provienen de sitios diferentes. A lo lejos consigo divisar una puerta, solo tengo que caminar en línea recta para alcanzarla. La fiesta me agobia y necesito salir, pero en cuanto empiezo a caminar la gente comienza a aglomerarse entorno a mi, algunos me abrazan, otros intentan bailar conmigo, no conozco a ninguno, pero se comportan como si me conocieran a mi. Necesito salir de aquí.

Consigo atravesar la gran sala y, tras la puerta, encuentro un gran balcón desde el que se ve una fuente exactamente igual a la de la entrada donde todo esto comenzó. Necesito saltar, pero cuando consigo reunir la determinación para hacerlo, una mano aprieta la mía. Al girarme se me estremece el corazón: es ella, aquella de la cual me he alejado por los giros de la vida, la única que realmente importa, mi esposa. Sin embargo, no es la última imagen que tuve de ella; está mucho más joven, lleva un atrevido vestido negro, joyas por cada rincón de su cuerpo y un maquillaje casi vampírico. Me arrastra suavemente hacia el interior de esa fiesta de la que estaba huyendo, de sus rojos labios solo brota un "sígueme".

Guiado por su mano vuelvo a atravesar la fiesta, el desenfreno aflora por doquier, pero esta vez nadie acude en mi búsqueda. No estamos saliendo hacia la entrada, sino que vamos hacia la izquierda, y nos encontramos con unas escaleras. En la parte alta de la fiesta la tónica general no es distinta, seguimos caminando pero nos detenemos frente a un corro de gente, de todas las caras de la fiesta, por fin reconozco a alguien, es una joven de aspecto estupendo, solo la había visto una única vez antes pero su rostro es inconfundible, no es otra que la flamante secretaria del alcalde, lástima que los nombres no sean tan fáciles de recordar como las caras bonitas.

El avance se ha detenido en la secretaría, que me mira con gesto imperturbable, no termino de distinguir emociones en su mirada, que poco a poco torna a un gesto de asqueo justo cuando el avance se reinicia. Sin darme cuenta hemos atravesado otra puerta, en esta nueva habitación vuelve a imperar la calma, el mobiliario tan solo lo forma una cama de matrimonio deshecha, pero que cuando nos tumbamos sobre ella mantiene un olor a limpieza impresionante, a mi espalda está ella, que pasa su mano por mi espalda, llegando al abdomen. Su tacto es suave, cálido y trae la promesa de paz en una mente en guerra. Aprieto su mano, pasan los segundos, y me giro dispuesto a poseerla, no recuerdo haberme quitado la ropa pero únicamente la colcha tapa nuestra desnudez, su dulce olor emana de su melena, ondulada y de un intenso castaño rojizo, sus inmensos ojos marrones parecen a punto de tragarme...

De pronto todo cambia, estoy de nuevo vestido y es el día de mi partida, desde el porche me invita a acercarme, pero niego con la cabeza. No hay tiempo para su respuesta. El despertador suena, y hoy si, vuelvo a ser un poli y la celda de mi mente da paso a la celda de la implacable Baff City.

lunes, 6 de mayo de 2013

Nº11 La ira griega

La sangre brota a través de su pecho, su ojos perdidos... ni siquiera lo sabe todavía, iluso.

En algún lugar de Isla Thomsen a una hora indeterminada de la madrugada.

Casi no deja pistas, es bueno... pero no lo suficiente, no cuando se trata de venganza. La policía archiva el caso. No es la primera vez, alguien de arriba lo protege, bien no quiero que la poli se entere de que ando husmeando por ahí. Solo una pista, un susurro de alguien que lo conocía -El sicario- dijo en su agonía.

Me subo en la moto, llamo a Dave y le digo que quedemos en el parque cerca de Riverwood. Tiene cosas que hacer, pero acepta igualmente, quiere verme, esta preocupado.

Arranco y acelero hasta que el ruido del motor apaga todo sonido a mi alrededor, las imágenes se van sucediendo. Putas, camellos, gente corriente viviendo sus miserables vidas en el sueño de Baff o mas bien en la pesadilla. Yo antes era como ellos, estaba perdido, atrapado. Pero no ahora, es momento de saldar deudas. Mi aspecto siempre ha hecho que la gente me tema y también ha pagado las facturas, portero, matón... todos los jefecillos de la isla encuentran útil mis servicios. Pero no soy un asesino, una cosa es pegarle una paliza a un pobre idiota que debe dinero y otra muy distinta ponerle una bala en la cabeza.

Le veo, nos sentamos en el parque de al lado. veo en sus ojos la misma mirada de desaprobación y tristeza de siempre, no tengo tiempo para estas gilipolleces.

-¿Como lo llevas Frank?- Me dice.

-Estoy bien ¿como está Mary?- Dave es mi cuñado y por suerte, también mi amigo.

-Hace mucho que no la llamas, está preocupada.- Cambia de tema repentinamente- si continuas con esto vas a acabar tirado en una cuneta de las afueras con tres balas en los huevos. Frank, déjanos esto a nosotros, sabemos lo que hacemos - hago como si no le hubiese escuchado.

-¿Tienes la información?- Dave es poli, no de los corruptos, sino de los idiotas que se juegan el cuello por la causa perdida que es esta ciudad. En cualquier caso tiene acceso a la base de datos del departamento y necesito el informe de la investigación, quizás arroje algo de luz. Si tan solo hubiera una pista una sola manera de seguirle el rastro... ese malnacido lo pagaría.

-Nada de lo que diga te hará cambiar de opinión ¿Verdad?- El marido de mi hermana es de los buenos pero no duraría ni una semana si se metiera en esto por su cuenta, todavía está muy verde. No permitiré que mi cruzada personal se cobre mas vidas inocentes, no mientras esté en mi mano evitarlo.

-Ya sabes la respuesta a esa pregunta Dave- me entrega el sumario y le hecho una ojeada antes de cerrarlo otra vez.

-Aquí no pone gran cosa, ¿que mas has averiguado?- Como todos acabamos aprendiendo tarde o temprano, se puede sacar mas información de un susurro que de un documento oficial y teniendo a un policía como informador los susurros tienden a estar en lo cierto.

-Nadie sabe su verdadero nombre pero se dice que estuvo implicado en el atentado contra ese inspector de policía en la estación.- En toda la isla se sabe sobre el tiroteo, sobre como se le dio la bienvenida a Baff City a aquel poli.- antes de que se archivara ese caso hicieron las pruebas científicas usuales con el casquillo que encontraron, cometió un error de novato al dejarlo en la escena. Seguro que estaba muy confiado. Alguien le cubre desde dentro del departamento. En cualquier caso el resultado apunta a que el arma fue manipulada para que hiciera mucho mas ruido de lo normal, es extraño pero apuesto a que no hay muchos talleres clandestinos en los que se hagan ese tipo de trabajitos en las siete islas.- Una extraña excitación recorre mi cuerpo al saberlo, ha cometido su ultimo un error.

-Gracias Dave, dile a Mary que la quiero- Me doy la vuelta sin esperar una despedida pero cuando me alejo apenas tres pasos me dice:

-¿Merece la pena Frank? ¿Tanto sufrimiento?- Por un segundo me detengo y pienso en contestarle, pero finalmente sigo andando y me dirijo a la moto.


Días después en algún lugar de Isla Oliveira a una hora indeterminada de la madrugada.

La sangre brota a traves de su pecho, su ojos perdidos... ni siquiera lo sabe todavia, iluso. Me ha contado todo lo que sabía, le dejo tendido en el suelo mientras planeo mentalmente mi próximo movimiento, ἀνερρίφθω κύβος.

jueves, 2 de mayo de 2013

Nº10 Fuera de servicio (1º parte)

23:30 pm, inmediaciones de Green District en isla Oliveira.

El coche de Blunt avanza silenciosamente por el gran puente que une isla Thomsen con isla Oliveira. Esta noche no estamos trabajando, así que nada de placas, nada de coches patrulla y menos aún leyes: estamos fuera de servicio.

Isla Oliveira, regentada por los brasileños, es la zona más cercana a isla Thomsen. Al parecer, hace unos días pillaron a un camello en donde los rusos y una vez en comisaría, cantó a cambio de protección, una lástima que solo tuvieran balas para él. Sin embargo, el infeliz destacó la presencia de un piso franco en Green District, una zona de las zonas residenciales de los obreros de Baff City y un auténtico nido de avispas para todo aquel que se atreva a agitarlo.

Desde mi recuperación me he mantenido lo más al margen posible de mis compañeros policías, pero mi rango me permite acceso fácil y directo a todas las bases de datos, incluidas las grabaciones de interrogatorios. Por lo demás Blunt sigue siendo mi informador.

Hay rumores que apuntan a una lenta escisión del cuerpo entre los policías leales a la verdadera justicia y la gran mayoría de corruptos del cuerpo. Por el momento no podemos fiarnos de nadie, y si se reciben órdenes de asaltar el piso, me gustaría ver con mis propios ojos qué pueden tener para ocultar, y lo más importante, quién lo quiere ocultar.

Llegamos a nuestro destino, ni un alma, el toque de queda no es oficial en Baff City, pero el miedo suele hacer precavida a la gente y si no te interesa lo que la noche te ofrece, mejor quédate durmiendo. Blunt aparca el coche en un callejón, no tiene problemas para ocultarlo, el piso queda a un par de manzanas al este, si hay problemas lo mejor es que no encuentren el coche cerca del piso.

-Bueno teniente, hay ciudades que se reconocen por sus monumentos, por su cultura o por algún hecho histórico. Baff City se reconoce por noches como esta, disfrútela porque a partir de ahora pertenecerá a esta ciudad- Blunt tan irregular en sus formas como siempre. Abre el maletero y saca dos pares de guantes de cuero, pasamontañas y un maletín, lo abre y saca las dos pistolas, las reglamentarias hoy no nos sirven para pasar desapercibidos así que hoy toca una compañera diferente, me siento como si fuera a echar un polvo de una noche.

Caminamos hasta el edificio, una sobria estructura, de limpieza ajustada y sensación de frialdad. Blunt se encarga de forzar la cerradura. Es un cuarto piso, muy a mi pesar subimos las escaleras, eso si, pistola en mano.

Llegamos, no encendemos ninguna luz, no sabemos cuanta gente hay dentro, no estamos trabajando, estamos fuera de servicio.

Toco la puerta con una sonora patada, como en toda buena historia, cede con facilidad.

Continuará.
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