No son imágenes bonitas, pero necesito sacar toda la información que pueda acerca de ese tipo. Reproduzco el archivo una y otra vez esperando ver esos detalles invisibles a primera vista, se puede averiguar mucho de un hombre por como anda, por sus gestos o por la expresión de su cara. Acabo memorizando el timbre monótono de su voz, su rostro inexpresivo, sus movimientos lentos pero firmes. Quizá penséis que lo más aterrador es como le mata casi sin inmutarse o como le deja tendido en el suelo como si no fuera mas que un bolsa de basura, pero os equivocaríais, lo mas aterrador es la fría determinación en sus ojos desde el principio, se podría decir que sabia lo que iba a pasar de antemano.
Afueras de isla Thomsen, alrededor del mediodía.
Mientras me dirijo a isla Oliveira analizo la situación notando la tranquilizadora presión de las dos pistolas que llevo ocultas tras la gabardina. Con todo este asunto de la inestabilidad de las islas estaré en un aprieto si no termino rápido con ese tipo que intenta matarme. No puedo trabajar en los asuntos delicados de la Serpiente si anda detrás de mi un malnacido sediento de sangre, de cualquier modo mi situación no es apurada todavía. Mi plan de atraerlo hacia mi no funcionará tan deprisa como me gustaría así que tengo que adelantarme a sus movimientos y para eso necesitaré mas información, nada que una llamada al departamento de policía no pueda arreglar.
Dejo el coche en un parking cercano a la Avenida Principal, por el día, centro de transito con numerosos negocios y actividad comercial, por la noche, el mayor prostíbulo al aire libre de las siete islas.
Mientras recorro la avenida una cabina telefónica suena cerca mía, como de costumbre.
-Callejón de la Principal con Barón de Rio Branco- me dice mi interlocutor y cuelga al instante, noto una ligera presión, como cuando alguien te mira fijamente, no le doy importancia.
Cuando llego al lugar indicado encuentro a un mendigo intentando entrar en calor con una hoguera improvisada, cuando el me ve extiende algo hacia mi, lo cojo y me voy rápidamente porque la sensación de incomodidad va a mas.
Llego al coche y ojeo brevemente el archivo. Americano con apellido griego Frank Gianakopoulos, eso si que es una sorpresa. Detenido varias veces por agresión con arma blanca pero nada grave, conducción bajo los efectos del alcohol, todas las acusaciones y multas anuladas, este tipo debe de tener algún amigo en el departamento o un abogado de dos mil pavos la hora. Sigo leyendo y de repente doy con el motivo de esa vendetta personal: una mujer.

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