11:30 a.m. Habitación
del teniente Shawn Byrne, People's Hospital, Isla Thomsen
-¡Señor alcalde aquí
por favor!
-¡Señor! ¡Señor! Solo
una pregunta por favor.
Mi primer día como
secretaría del alcalde, hoy el señor Thomsen visita el mayor
hospital de la ciudad: el People's Hospital, llamado así en honor a
los trabajadores de Baff City que contribuyeron a levantar la ciudad.
El edificio es absolutamente gigantesco y en su mayoría con mayor
atraso con respecto a las avanzadas clínicas utilizadas por los
ciudadanos más acomodados de Baff City; se encuentra en la isla
central de la ciudad: la llamada Isla Thomsen, que comprende la mayor
parte de las instituciones gubernamentales, posiblemente sea la isla
más segura de las siete, ya que algunos afirman que la influencia
del ayuntamiento se diluye conforme nos alejamos. Todavía no entro
en valoraciones, como he dicho es mi primer día.
Como es natural en este
tipo de actos la prensa sigue al alcalde, que hace las veces de guía
con una banda sonora de flashes y preguntas. Mi papel se limita a un
"ahora la señorita Black les indicará nuestro próximo
destino" entre tanto espero
detrás de ese pelotón de periodistas y cámaras. Hemos llegado al
ecuador de la visita: la habitación del teniente Byrne, que fue
disparado a su llegada a la ciudad. Por lo que he podido saber es un
distinguido agente, pero fue ayer, organizando el itinerario cuando
me enteré de su existencia y este ostracismo en el que ha
permanecido Byrne entona las declaraciones.
-Alcalde
Thomsen, aquí, por favor- un reportero cuarentón de la prensa
neoyorquina es el que pregunta. En Baff City no se ha llegado a
imprimir ningún periódico en su corta historia, las noticias
funcionan por canales y emisoras de radio, los periódicos no son
intrínsecamente locales, sino que los corresponsales en la ciudad
redactan las noticias para las webs de sus respectivos diarios. Le
pregunté al alcalde por este hecho mientras veníamos, el
simplemente dijo que ese sistema ayudaba a preservar el orden, aún
sigo dándole vueltas...-verá señor, creo que hablo por todos si
digo que nos gustaría saber el estado de la investigación sobre el
disparo contra el teniente Byrne.
Tras
la pregunta, como siempre, un murmuro y más ruido de flashes. El
alcalde alza la mano sonriente, en parte saludando y en parte
tranquilizando a su público, a su vez Byrne, pelirrojo, con una barba que comienza a entrever algunas que otra cana, aún desde la cama y todavía
con el instrumental en su cuerpo también alza la mano pero más que
un saludo parece que estuviera espantando una mosca, visto el
panorama no es para menos
-No
dudo que esa es la pregunta que toda Baff City se hace- comienza a
entonar Patrick Thomsen, un hombre alto a pesar de que ya supera los
cincuenta, con un fuerte pelo castaño cobrizo y con una notable
corpulencia en ocasiones mal confundida con gordura, ese
millonario-político con el físico de un jugador de rugby y que
ahora habla a la prensa como si de un encantador de serpientes se
tratara, había construido un patrimonio incalculable sin ayuda de
nadie mientras se hacía con el dominio de la corporación y
finalmente de la ciudad, todo esto paralelamente a la creación de su
gran familia, que engloba gran parte de la alta sociedad de la
ciudad,"¿quieres algo? Pues pídele permiso a los
Thomsen" fue el primer
consejo que me dieron nada más aceptar el puesto- pero la respuesta
a esa pregunta corresponde a la policía y aún con todo me temo que
para preservar la discreción pertinente en un asunto de tal
delicadeza debo limitarme a decir que todo se encuentra muy avanzado
y el teniente Byrne ya ha solicitado el alta médica.
Otro
periodista interviene como el rayo.
-Teniente
Byrne, ¿cómo pueden estar tranquilos los ciudadanos cuando disparan
a la policía con total impunidad? Y lo que es más, ¿cómo va a
afrontar su vuelta a las calles teniendo en cuenta que no necesitó
ni un minuto en ellas para recibir un disparo?
Veo
que el teniente Byrne desvía la mirada al fondo de la estancia por
un momento antes de responder, y es entonces cuando se cruzan
nuestras miradas, llamadlo intuición femenina pero sea lo que sea
que vaya a decir no será algo que diga por placer. En comparación con el alcalde y desde la cama, el nuevo miembro de la policía de Baff City parece enano pero su torso y rostro, anchos y ya curtidos descubren la ilusión óptica
-Verá,
cuando aceptamos ser policías sabemos en lo que nos estamos
metiendo, nosotros somos soldados en una guerra, una guerra contra el
crimen, y como todos los soldados, recibimos disparos, y cada bala
que recibimos es una bala que un ciudadano no recibe, porque ELLOS,
los criminales no pueden estar tranquilos cuando la policía hace su
trabajo, y por eso hace lo que hace, por eso nos dispara, y si tanto
nos temen como para intentar hacer que no lleguemos ni a empezar el
trabajo, es que algo estamos haciendo bien. Cuando cojamos a este
asesino de poca monta veremos si realmente disparó con impunidad. Y
respecto a la segunda pregunta, afrontaré mi regreso como un
policía, ni más ni menos.
El
murmullo que sigue parece de aceptación. Solo una nueva voz parece
estar en discordia.
-Teniente
Byrne, ¿cree que ha podido producirse una filtración de su llegada
desde el propio cuerpo u algún otro organismo?
-Eso
son difamaciones, caballero- es el señor Thomsen quien responde- lo
que importa es que aquí tenemos a un gran policía que estoy seguro,
dará mucha guerra durante los días venideros, y ese, damas y
caballeros es el verdadero titular. Pero por el momento dejemos a
este soldado de la justicia descansar, ¿le parece bien Shawn?
-Un
placer señor- el teniente esboza una sonrisa mientras el alcalde
estrecha efusivamente su mano.
-Muy
bien, dicho esto ahora la señorita Black nos indicará el siguiente
destino. ¿Señorita Black?
A
escena, ya queda menos.
Unas
horas después me siento casi desplomándome en la espaciosa limusina
del alcalde, se trata de uno de los modernos coches que la
corporación utiliza como vehículos oficiales de sus dirigentes, un
motor eléctrico pone en marcha un poderoso sistema de energía
cinética que permite desplazarnos a mayor velocidad que en un
gasolina, en las frenadas el sistema de energía recarga el motor,
impidiendo que este se quede sin energía. El alcalde entra minutos
después de despedir a la prensa, las lunas son tintadas y el cristal
que aisla a los pasajeros del conductor está subido.
-Señor
Thomsen mi más sincera enhorabuena, ha estado usted...
-Adele,
no por favor, no hace falta que me hagas la pelota, tu padre es mi
médico personal y me ha salvado de más de un aprieto, la seguridad
de tu puesto está más allá de esas formalidades.
No se
si esa idea me termina de gustar, tampoco ese repentino tuteo pero impone demasiado como para recriminárselo.
-Verá
señor Thomsen cuando el teniente Byrne estaba declarando parecía
forzado e incrédulo de sus propias palabras. ¿Creé usted que
oculta algo?
La
risa del gigante irlandés es profunda y cálida.
-Adele,
con la prensa de por medio, ¿quién no está forzado?- dice mientras
pasa una amplia mano por mi rostro en un gesto dudosamente cariñoso.
-Aún eres muy joven.
Un
escalofrío me recorre mientras la caricia de Thomsen termina en mis
hombros dando al momento un falso tono paternal.
-Si
señor, aún es mi primer día.

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