lunes, 1 de abril de 2013

Nº6 Sonrisas de león

11:30 a.m. Habitación del teniente Shawn Byrne, People's Hospital, Isla Thomsen

-¡Señor alcalde aquí por favor!

-¡Señor! ¡Señor! Solo una pregunta por favor.

Mi primer día como secretaría del alcalde, hoy el señor Thomsen visita el mayor hospital de la ciudad: el People's Hospital, llamado así en honor a los trabajadores de Baff City que contribuyeron a levantar la ciudad. El edificio es absolutamente gigantesco y en su mayoría con mayor atraso con respecto a las avanzadas clínicas utilizadas por los ciudadanos más acomodados de Baff City; se encuentra en la isla central de la ciudad: la llamada Isla Thomsen, que comprende la mayor parte de las instituciones gubernamentales, posiblemente sea la isla más segura de las siete, ya que algunos afirman que la influencia del ayuntamiento se diluye conforme nos alejamos. Todavía no entro en valoraciones, como he dicho es mi primer día.

Como es natural en este tipo de actos la prensa sigue al alcalde, que hace las veces de guía con una banda sonora de flashes y preguntas. Mi papel se limita a un "ahora la señorita Black les indicará nuestro próximo destino" entre tanto espero detrás de ese pelotón de periodistas y cámaras. Hemos llegado al ecuador de la visita: la habitación del teniente Byrne, que fue disparado a su llegada a la ciudad. Por lo que he podido saber es un distinguido agente, pero fue ayer, organizando el itinerario cuando me enteré de su existencia y este ostracismo en el que ha permanecido Byrne entona las declaraciones.

-Alcalde Thomsen, aquí, por favor- un reportero cuarentón de la prensa neoyorquina es el que pregunta. En Baff City no se ha llegado a imprimir ningún periódico en su corta historia, las noticias funcionan por canales y emisoras de radio, los periódicos no son intrínsecamente locales, sino que los corresponsales en la ciudad redactan las noticias para las webs de sus respectivos diarios. Le pregunté al alcalde por este hecho mientras veníamos, el simplemente dijo que ese sistema ayudaba a preservar el orden, aún sigo dándole vueltas...-verá señor, creo que hablo por todos si digo que nos gustaría saber el estado de la investigación sobre el disparo contra el teniente Byrne.

Tras la pregunta, como siempre, un murmuro y más ruido de flashes. El alcalde alza la mano sonriente, en parte saludando y en parte tranquilizando a su público, a su vez Byrne, pelirrojo, con una barba que comienza a entrever algunas que otra cana, aún desde la cama y todavía con el instrumental en su cuerpo también alza la mano pero más que un saludo parece que estuviera espantando una mosca, visto el panorama no es para menos

-No dudo que esa es la pregunta que toda Baff City se hace- comienza a entonar Patrick Thomsen, un hombre alto a pesar de que ya supera los cincuenta, con un fuerte pelo castaño cobrizo y con una notable corpulencia en ocasiones mal confundida con gordura, ese millonario-político con el físico de un jugador de rugby y que ahora habla a la prensa como si de un encantador de serpientes se tratara, había construido un patrimonio incalculable sin ayuda de nadie mientras se hacía con el dominio de la corporación y finalmente de la ciudad, todo esto paralelamente a la creación de su gran familia, que engloba gran parte de la alta sociedad de la ciudad,"¿quieres algo? Pues pídele permiso a los Thomsen" fue el primer consejo que me dieron nada más aceptar el puesto- pero la respuesta a esa pregunta corresponde a la policía y aún con todo me temo que para preservar la discreción pertinente en un asunto de tal delicadeza debo limitarme a decir que todo se encuentra muy avanzado y el teniente Byrne ya ha solicitado el alta médica.

Otro periodista interviene como el rayo.

-Teniente Byrne, ¿cómo pueden estar tranquilos los ciudadanos cuando disparan a la policía con total impunidad? Y lo que es más, ¿cómo va a afrontar su vuelta a las calles teniendo en cuenta que no necesitó ni un minuto en ellas para recibir un disparo?

Veo que el teniente Byrne desvía la mirada al fondo de la estancia por un momento antes de responder, y es entonces cuando se cruzan nuestras miradas, llamadlo intuición femenina pero sea lo que sea que vaya a decir no será algo que diga por placer. En comparación con el alcalde y desde la cama, el nuevo miembro de la policía de Baff City parece enano pero su torso y rostro, anchos y  ya curtidos descubren la ilusión óptica

-Verá, cuando aceptamos ser policías sabemos en lo que nos estamos metiendo, nosotros somos soldados en una guerra, una guerra contra el crimen, y como todos los soldados, recibimos disparos, y cada bala que recibimos es una bala que un ciudadano no recibe, porque ELLOS, los criminales no pueden estar tranquilos cuando la policía hace su trabajo, y por eso hace lo que hace, por eso nos dispara, y si tanto nos temen como para intentar hacer que no lleguemos ni a empezar el trabajo, es que algo estamos haciendo bien. Cuando cojamos a este asesino de poca monta veremos si realmente disparó con impunidad. Y respecto a la segunda pregunta, afrontaré mi regreso como un policía, ni más ni menos.

El murmullo que sigue parece de aceptación. Solo una nueva voz parece estar en discordia.

-Teniente Byrne, ¿cree que ha podido producirse una filtración de su llegada desde el propio cuerpo u algún otro organismo?

-Eso son difamaciones, caballero- es el señor Thomsen quien responde- lo que importa es que aquí tenemos a un gran policía que estoy seguro, dará mucha guerra durante los días venideros, y ese, damas y caballeros es el verdadero titular. Pero por el momento dejemos a este soldado de la justicia descansar, ¿le parece bien Shawn?

-Un placer señor- el teniente esboza una sonrisa mientras el alcalde estrecha efusivamente su mano.

-Muy bien, dicho esto ahora la señorita Black nos indicará el siguiente destino. ¿Señorita Black?

A escena, ya queda menos.

Unas horas después me siento casi desplomándome en la espaciosa limusina del alcalde, se trata de uno de los modernos coches que la corporación utiliza como vehículos oficiales de sus dirigentes, un motor eléctrico pone en marcha un poderoso sistema de energía cinética que permite desplazarnos a mayor velocidad que en un gasolina, en las frenadas el sistema de energía recarga el motor, impidiendo que este se quede sin energía. El alcalde entra minutos después de despedir a la prensa, las lunas son tintadas y el cristal que aisla a los pasajeros del conductor está subido.

-Señor Thomsen mi más sincera enhorabuena, ha estado usted...

-Adele, no por favor, no hace falta que me hagas la pelota, tu padre es mi médico personal y me ha salvado de más de un aprieto, la seguridad de tu puesto está más allá de esas formalidades.

No se si esa idea me termina de gustar, tampoco ese repentino tuteo pero impone demasiado como para recriminárselo.

-Verá señor Thomsen cuando el teniente Byrne estaba declarando parecía forzado e incrédulo de sus propias palabras. ¿Creé usted que oculta algo?

La risa del gigante irlandés es profunda y cálida.
-Adele, con la prensa de por medio, ¿quién no está forzado?- dice mientras pasa una amplia mano por mi rostro en un gesto dudosamente cariñoso. -Aún eres muy joven.

Un escalofrío me recorre mientras la caricia de Thomsen termina en mis hombros dando al momento un falso tono paternal.

-Si señor, aún es mi primer día.

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